¿Te atreves a soñar?: Sal de tu zona de confort

pedir deseo

“Solo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar”
(Paulo Coelho)

Muchas veces esperamos que nos pase algo que nos cambie la vida para poder hacer aquello que en realidad deseamos hacer, pero la mayoría de los casos, los días, los meses, los años van pasando,…y esa supuesta cosa nunca llega a suceder.

Lo peor de todo no es que no suceda nada, lo verdaderamente grave es que si lo hubiéramos intentado, si hubiéramos tomado alguna iniciativa más allá de permanecer en la eterna espera, seguro que las cosas serían diferentes.

Nuestros miedos, nuestras dudas, las creencias limitadoras que nos hemos ido construyendo a lo largo de la vida y la falta de apoyo del entorno, son solo algunos ejemplos de los muchos factores que nos frenan y nos hacen permanecer en una zona de confort, entendiendo por ésta no la zona de comodidad y bienestar en la que desearíamos estar, sino la zona que nos resulta cómoda por el mero hecho que es la zona que conocemos (hábitos, rutinas, costumbres) y que hace que vivamos la vida “por inercia”.

El post de esta quincena lo dedico a compartir con vosotros un vídeo que ya hace tiempo que corre por la red, pero que vale la pena visualizarlo de vez en cuando para tener siempre presente que somos más LIBRES de lo que pensamos y aunque sean muchos los condicionantes que influyan en nuestra vida, al final la decisión última de cómo estos nos afecten depende de NOSOTROS. Así pues……. ¿te atreves a soñar?

Para ver el vídeo clica aquí

 

El dilema de Wendy: la otra cara de la moneda

dilema de wendy

En el post anterior hablé del Síndrome de Peter Pan, en alusión al trastorno descrito por el psicólogo norteamericano Dan Keley para referirse a las personas que  han quedado ancladas en su infancia y que evitan  cualquier tipo de rol adulto. Algo que, sin duda alguna, acaba afectando tanto al propio desarrollo personal como  a las posibles  relaciones con otras personas.

Pero ese no es el único trastorno que alude a personajes del cuento. El mismo Dan Keley, se inspiró en el personaje de Wendy para describir otro tipo de desorden: el síndrome de Wendy (o el dilema de Wendy, aludiendo al título del libro que él mismo escribió para explicarlo).

CARACTERÍSTICAS

Al igual que la Wendy del cuento, las personas que sufren este trastorno suelen ejercer un papel de cuidadoras de  las personas de su entorno, hasta el punto de acabar asumiendo en muchas ocasiones, la responsabilidad de todo, incluso de aquello que no es de su responsabilidad.

Aunque el Síndrome de Wendy también puede darse en hombres, mayormente lo sufren las mujeres y se caracteriza por una necesidad absoluta de satisfacer a los otros, de sentirse imprescindible y de proteger y cuidar a los demás.

Pero lo que a priori puede parecer una demostración de afecto y cariño, en realidad se trata de amor mal entendido, consecuencia de la propia inseguridad provocada por una baja autoestima.

El temor, a menudo inconsciente, al rechazo, a la soledad o al abandono, deriva en evitar el conflicto, en una sobreprotección de los demás y en acabar ejerciendo de madre/padre en todas las relaciones. La insatisfacción derivada de no tener metas y objetivos propios lleva, además, a intentar suplir ese vacío volcándose en atender y cuidar a los demás para sentirse útiles.

Pero a diferencia de lo que pasa con el Síndrome de Peter Pan, el Síndrome de Wendy  resulta más complejo de detectar porque socialmente durante muchas generaciones se ha reforzado ese  tipo de comportamiento en las mujeres. Aunque cada vez menos, aun hoy en día nuestra sociedad sigue atribuyendo a las mujeres el  rol de madre cuidadora y protectora que por amor se entrega con resignación y sacrificio a los demás.

CAUSAS

Una vez más la infancia juega un papel fundamental en la salud emocional de las personas. Aunque no es ni mucho menos la causa única que determina nuestro nivel de autoestima,  lo cierto es que lo que vivimos durante los primeros años de vida  establece los cimientos sobre los cuales vamos construyendo nuestra personalidad.

La personas con el síndrome de Wendy pueden haberse visto obligadas a madurar antes de tiempo y a asumir responsabilidades desde temprana edad. También se ha dado el caso de personas que siendo niños se sintieron desprotegidos y para compensar esas necesidades, de adultos intentan evitar a los demás sus propias carencias internas.

CONSECUENCIAS

Al igual que sucede en el cuento entre Peter Pan y Wendy,  en muchas ocasiones, en la vida real ambos síndromes se retroalimentan, tanto en las relaciones de pareja como en las filiales: normalmente detrás de un hijo “Peter Pan” hay unos padres “Wendy”.

ATENCIÓN

Darse cuenta que  hay un problema ya nos acerca a la solución. Pero tomar conciencia, aunque es imprescindible, por si solo no es suficiente. Cualquier cambio requiere acción y esa acción no puede ser puntual o esporádica sino que debe integrarse en el día a día, como una rutina o un hábito. Por ello, lo ideal siempre es empezar por pequeñas cosas, a poder ser concretas, tangibles, precisas.

En el caso de las personas sobreprotectoras, lo que resulta muy útil es darse cuenta que querer a alguien implica confianza en la otra persona y en sus capacidades, por ello aprender a delegar es una muestra de confianza, respeto y amor.

También puede resultar muy útil practicar el decir “no” cuando se quiere decir “no” y decir “sí” cuando se quiere decir “sí”, hasta llegar al punto de poder hacerlo sin sentimientos de culpa ni remordimientos.

El desarrollo de las habilidades para saber gestionar los conflictos en vez de evitarlos o negarlos también puede ser de gran utilidad. Y, por supuesto, el acompañamiento  de un buen profesional siempre puede facilitarnos nuestro camino de crecimiento personal y mejora continua.

¿Sabes en qué espejo te miras?

¿Has ido alguna vez a un parque de atracciones?, ¿alguna vez te has mirado en esos espejos que deforman la imagen?. A todos nos hace gracia vernos  reflejados más altos, más bajos, más gordos, más flacos, aun cuando la imagen que vemos esté completamente deforme. ¿Sabes por qué? porque todos tenemos muy presente que la imagen que proyecta el espejo no es como nosotros somos en realidad.

En el día a día, también sucede algo parecido. Continuamente estamos recibiendo feedback de los demás: una sonrisa o un gesto serio, un elogio o una crítica, un agradecimiento o un reproche…pero a diferencia de lo que pasa cuando nos miramos en los espejos de feria, muy a menudo olvidamos que los mensajes que recibimos de los demás responden a su propia visión de la vida, a su propio estado anímico, a sus propias experiencias y expectativas  y que nosotros no necesariamente somos aquello que nos dicen ser.

Si la visión que tenemos de nosotros mismos se basa única y exclusivamente en lo que recibimos de los demás, la imagen que tengamos de nosotros será como la de los espejos deformes de los parques de atracciones.

¿Te das cuenta del daño que eso puede hacer en tu autoestima?

Está claro que no podemos evitar muchas de las situaciones que vivimos en nuestro día a día. No siempre podremos cambiar de jefe, de compañeros de trabajo, de vecinos. No siempre podremos comprar lo que más nos gusta o que se enamore de nosotros quien nosotros queramos, pero lo que sí podemos es decidir cómo todo ello impactará en nuestra vida. Lo que sí podemos decidir es cómo todo ello influirá en nosotros y, en definitiva, podemos decidir cómo nos queremos sentir.

Ni todo lo que pensamos de nosotros es cierto, ni todo lo que nos dicen los demás es verdad.

Tener en cuenta esta distinción entre las creencias (propias o agenas) y la realidad, nos puede ayudar a tomar perspectiva en las situaciones difíciles.

Pero lo que realmente nos ayudará a salir airosos ante cualquier ataque que pueda vulnerar nuestra autoestima es inspirar nuestra conducta y nuestros pensamientos en unos valores cuidadosamente meditados, seleccionados e interiozados.

 ¿Conoces cuáles son tus valores?

Identificarlos es relativamente sencillo, basta con que cojas una hoja de papel y escribas en ella todos los valores que vengan a tu cabeza: solidaridad, confianza, superación, esfuerzo… a continuación reele la lista y descarta la mitad de ellos. De los que te queden, haz una priorización y valoralos del 1 al 10.

Ahora viene la parte menos fácil, intenta recordar en tu vida cuantas veces actúas en base a los dos o tres principios que mejor has puntuado.

Si la respuesta es “casi siempre”, enhorabuena !! porque actúas en coherencia contigo mismo.

Si la respuesta es “menos de lo que me gustaría”, no pasa nada, cada día que empieza es una nueva oportunidad para intentarlo.

El Jardín del Cambio

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“Cuando un cultivador planta una semilla de bambú, por más que la riegue, no brotará hacia el exterior hasta pasados 7 años. A partir de ese momento su crecimiento es asombroso, pues en tan solo seis semanas es capaz de alcanzar hasta 30 metros de altura.

¿Qué ha ocurrido durante todo ese tiempo? Sencillamente la planta de bambú ha desarrollado profundas raíces que le han permitido crecer tan alto. En su proceso de maduración, cada uno de nosotros tenemos un crecimiento único. Al igual que sucede en la naturaleza, los ritmos de crecimiento no son los mismos para todos, por ello no debemos preocuparnos especialmente por llegar a la meta, lo importante e imprescindible es vivir el camino en el crecimiento personal y defirenciador de cada uno”.

Este es solo uno de los muchos fragmentos deliciosos que he leído en el libro El Jardín del Cambio. Un libro de sencillas palabras pero de profundo contenido, a través de las que su autora, Cristina García, nos invita a conectar con nuestro interior y nos ayuda a reflexionar y generar nuestro propio cambio.

El método KAI KAh (gestión del cambio a través de preguntas) ofrece una sencilla pero efectiva guía para alcanzar un mayor conocimiento de uno mismo de una manera dinámica y alentadora,  inspirándose en los valores y la cultura japonesa.

A través de un matafórico paseo por un jardín japonés, a medida que avanzas en la lectura vas aprendiendo múltiples curiosidades de la cultura nipona y lo que es más importante, vas adquiriendo múltiples herramientas para vivir conscientemente, con autoestima, seguridad, con sueños de futuro, siendo la mejor versión de uno mismo.

¿Quieres saber más sobre este libro o sobre su autora? Accede a más información en este enlace.

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