Triángulo Dramático y Relaciones Insanas

¿Alguna vez has tenido la sensación que se estaban aprovechando de ti?.
¿Eres de las personas a las que les cuesta decir “no” cuando le piden un favor?.
¿Piensas que la gente es como es y que no puede cambiar?.

El ser humano, como especie, necesita el contacto y la relación con los demás. Los amigos, la familia o la pareja suelen ser los círculos más cercanos, pero más allá de las relaciones  personales, a lo largo del día interactuamos con muchas más personas. La pregunta es ¿lo hacemos siempre de la mejor manera?, tristemente la respuesta es no.

Muchas de nuestras relaciones responden a patrones insanos que acaban provocando en nosotros sensaciones y pensamientos como los que te planteaba en las preguntas con las que abría este post.

El análisis transaccional estudia la personalidad, las relaciones humanas y la manera de comunicarnos con los demás. Aunque su origen se remonta a los estudios del médico y psiquiatra Eric Berne de mediados del siglo pasado, hoy en día sus aportaciones se siguen aplicando en crecimiento personal, educación y cada vez más, también en empresas y corporaciones.

Stephen Karpman, discípulo de Eric Berne, se basó en las enseñanzas del análisis transaccional para diseñar lo que se conoce como Triángulo dramático. Un sencillo pero potente modelo para entender la manera en cómo las personas nos relacionamos con los demás.

TRIÁNGULO DRAMÁTICO DE KARPMAN
Karpman sitúa en cada uno de los vértices del triangulo, los roles insanos que muchas veces adaptamos. Estos roles, o manera de comportarnos, vienen determinados por experiencias y aprendizajes de nuestra primera infancia pero que seguimos arrastrando aun de adultos y que sin darnos cuenta, determinarán la manera que tenemos de relacionarnos.

ROL DE SALVADOR
Hay personas que van de salvadoras por la vida y que acostumbran a asumir más responsabilidades de las que le tocan, dan consejos sin que se los pidan y, en definitiva, priorizan las necesidades de los otros por encima de las propias.

A quien no se salva por sí sólo, nadie lo puede salvar. (Cesare Pavese).

ROL DE VÍCTIMA
Hay personas se caracterizan por la queja constante, sienten que el mundo es injusto con ellas y que no pueden hacer nada por cambiar. Delegan en los demás la solución de sus problemas y requieren la atención de quienes les rodean.

El mejor descubrimiento de todos los tiempos es que una persona puede transformar su futuro solo con cambiar su actitud. (Oprah Winfrey)

ROL DE PERSEGUIDOR
 Las personas bajo este rol son acusadoras y reprochadoras. Tienen facilidad para sermonear a los demás y pretenden satisfacer sus necesidades, aun cuando con ello causen sufrimiento. El comportamiento es rígido y distante, pudiendo llegar a usar la violencia física y/o verbal.

DANDO VUELTAS AL TRIÁNGULO

Eva y Andrés llevan varios meses saliendo juntos. Andrés no soporta que Eva enseñe las piernas así que cuando ella se pone falda es motivo de bronca segura. Al principio a Eva accedía a las presiones de Andrés para evitar peleas, pero cuando Andrés le montó públicamente un espectáculo por ponerse un vestido para ir a la cena de empresa, Eva decidió romper la relación.

Andrés estuvo dos semanas enviándole flores todos los días y enviándole whatsApps, diciéndole que ella era el amor de su vida y que sin ella nada tenía sentido.

A las dos semanas Eva llamó a Andrés para decirle que le daba una oportunidad.

Antes de la ruptura Andrés ejercía un rol de perseguidor y Eva de víctima. Tras la ruptura ambos se sentían mal y cambiaron de rol, él pasó de perseguidor a víctima y ella dejó de ser víctima para convertirse en salvadora.

La historia de Eva y Andrés es un ejemplo de personas atrapadas en el Triángulo Dramático que intentan cambiar su situación, pero sólo logran reajustes, cambiando los roles y dando vueltas dentro del Triángulo Dramático. En definitiva, las relaciones que se dan siguiendo el patrón del triangulo, son relaciones insanas  basadas en la inmadurez emocional.

SALIENDO DEL TRIÁNGULO

Ningún rol es más culpable que el otro, todos se retroalimentan entre ellos, por ello, la única manera efectiva de salir del triángulo dramático es crear nuevos personajes sanos a través del propio crecimiento personal y la autoconciencia.

Aunque los tres roles sean distintos, los tres son un intento errado de conseguir afecto y evitar el dolor emocional:

  • El salvador busca el afecto a partir de sentirse imprescindible y necesario.
  • La víctima siente afecto acaparando la atención de los demás.
  • El perseguidor muestra dureza como armadura ante su propia inseguridad.

Por eso la primera regla para salir del círculo, o no llegar a entrar en él, es tomar conciencia de nuestros propios comportamientos y estar atentos también al comportamiento de los demás.
A partir de aquí, lo que conviene saber es que:

  • La persona en rol de salvador tiene que aprender a poner límites y a saber decir “no”, sin que ello le genere sentimientos de culpa. Algunas pautas de comportamiento son:
    – Preguntar al otro si necesita ayuda antes de ayudar.
    – Preguntar a la otra persona que necesita exactamente para no hacer más de lo que pide.
    – Escuchar sin dar consejos, a menos que se le pidan.
    – Saber aceptar cuando alguien rechaza la ayuda.
    – No olvidarse de las necesidades propias.
    Para neutralizar a una persona que va de salvadora lo mejor es saber poner límites a tiempo.
  • La persona en rol de víctima necesita aprender a hacerse responsable de sus propios problemas y entender que encontrar una solución no depende de los que le rodean. En este sentido, una pauta de comportamiento es no delegar en los demás la toma de decisiones.
    Para neutralizar a una persona que va de víctima, lo mejor es preguntarle qué piensa hacer para solucionar sus problemas y, en ningún caso, aceptar que delegue en nosotros sus responsabilidades.
  • La persona en rol de perseguidor necesita aprender a ser asertiva, a transformar sus críticas en opiniones constructivas y a expresar sus sentimientos y emociones. La mejor manera para neutralizar a una persona en rol de perseguidor es poner límites de manera asertiva.
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Autoconocimiento: atrévete a mirar detrás de la máscara

Observa durante unos instantes tu reflejo ante el espejo…¿ eres capaz de decir a quién ves?
Más allá de tu sexo, tu edad o el color de tu piel…más allá de la profesión que ocupes, de los roles que desempeñes, de tu estatus social y las muchas o pocas posesiones que tengas,  ¿quién es en realidad esa persona a la que ves?

Las personas somos como cebollas, para llegar al centro debemos despojarnos de las capas que nos envuelven.

La mayor parte de nuestro tiempo dirigimos nuestra mirada hacia el resto. Al cabo de los años podemos llegar a conocer muy bien a nuestra pareja, nuestros hijos, a amigos incluso a compañeros de trabajo…pero ¿llegamos a conocernos con la misma profundidad a nosotros mismos? La respuesta acostumbra a ser no.

Llegar a conocerse a sí mismo significa saber cuales son los valores, los deseos y las motivaciones reales que rigen nuestra vida, pero también ser conscientes de las creencias que nos condicionan y las debilidades que nos limitan, y explorar en esta dirección no siempre resulta ni fácil ni agradable. Entonces, ¿por qué es importante el autoconocimiento?

6 RAZONES PARA CONOCERSE A UNO MISMO

  1. Vas a vivir contigo el resto de tu vida. Muchas personas entrarán y saldrán de tu vida pero lo que es seguro es que tú siempre estarás contigo, así que si vas a vivir contigo el resto de tu vida, ¿qué mejor motivo para conocerte?
  2. Tomar tus propias decisiones. Si no te conoces a ti mismo, es más fácil que otros decidan por ti y que acabes viviendo una vida que responda a las expectativas  de los demás y no a las tuyas propias.
  3. Relativizar la opinión de los demás. Cuando no te conoces, la opinión de los demás sobre ti adquiere protagonismo porque a través de ella ocupas el vacío del desconocimiento. Si te conoces a ti mismo tu confianza se refuerza y lo que opinen los demás pierde peso.
  4. Aprovechar el tiempo. Si sabes quien eres te resultará más fácil saber lo que quieres y cuales son las prioridades de tu vida y, por lo tanto, en que cosas debes invertir realmente tu tiempo y cuales son esfuerzos innecesarios.
  5. Refuerza tu autoestima: No se puede amar aquello que no se conoce, por ese motivo las personas que no se conocen a sí mismas suelen tener problemas de autoestima y se valoran a sí mismas en función de la valoración que reciben de los demás, oscilando entre la sobreestimación y la infraestimación, según el caso.
  6. Mejora el bienestar. Conocerse a uno mismo es liberador porque nos ahorra el esfuerzo de ser alguien que no somos y nos permite romper con falsas ataduras.

En definitiva:

Conocerse a uno mismo, más que un buen propósito se convierte en una necesidad si realmente queremos llevar las riendas de nuestra propia vida.

MANERAS DE CONOCERSE MEJOR

Conocerse a uno mismo más que un destino es un viaje. Un viaje apasionante que dura toda la vida pues siempre tendremos cosas que descubrir y aspectos a mejorar. En  este viaje es importante hacerse dos preguntas:

  • ¿Quién soy?
    Para responder a esta pregunta te puede resultar de utilidad:

    1.  Identificar tus valores. Las personas somos el resultado de la genética pero también de la educación que hemos recibido y de las experiencias que hemos vivido. Identificar cuales son los valores que priorizas en tu vida te acercará a conocerte más.

    2. Observar cómo te comportas. Date cuenta de la manera en como te relacionas con los demás, en como reaccionas y cual es la intención positiva que hay tras ello. Si por ejemplo siempre quieres ayudar a los demás quizás pienses que eres una buena persona. Seguramente es cierto, pero también puede ser porque necesites sentirte querido por los demás. Indagar en cual es la intención positiva que hay detrás de nuestros comportamientos nos ayuda a conocernos mejor. Es muy importante que esta autoobservacion la hagas de forma neutra y sin juzgarte, desde la aceptación.

    3. Silencio. Si eres de los que enciendes la tele o la radio nada más llegar a casa, cambia de hábito. Conocerse a uno mismo requiere momentos de silencio y tranquilidad, lejos de estímulos externos como el móvil. Basta con regalarte 10 minutos al día para estar contigo a solas, ya sea paseando por el parque o tumbado en el sofá, lo importante es que no hagas nada que evite fluir tus pensamientos libremente y cuanto éstos aparezcan, no te quedes atrapado en ninguno de ellos, simplemente observa que pensamientos vienen a ti, a que le estas dando importancia y que te dices a ti mismo cuando piensas en ello.

    4. A través de las personas que nos rodean también podemos conocernos más. No tanto por lo que ellas digan de nosotros sino más bien por el reflejo de nosotros que vemos en ellas. Por ejemplo, cuando algo me molesta de alguien, ¿de qué me doy cuenta? ¿por qué me molesta? ¿a qué le estoy dando importancia para que eso me moleste?

    Todo lo que te molesta de otros seres es sólo una proyección de lo que no has resuelto de ti mismo” (Buda)

  • ¿Quién quiero ser?
    Conocerse a uno mismo no tiene sentido si no va acompañado de la voluntad de mejora. Resignarnos a ser como somos, aunque no nos guste, es mantenerse en la zona de confort y resignarse a no estar mejor, ni siquiera intentarlo.
    Si identificamos en alguien esa cualidad o comportamiento que nos gustaría desarrollar en nosotros podemos modelar, es decir, prestar atención a qué y cómo hace esa persona para conseguir ese resultado que nos gusta. Por ejemplo. Si nos gustaría hablar como determinada persona, podemos fijarnos en el tono de voz utiliza,  la gesticulación que acompaña a las palabras… no se trata de imitar a la persona sino de aprender de los demás aquello que nos gustaría desarrollar en nosotros.

    De todos los conocimientos posibles, el más sabio y útil es conocerse a sí mismo. (Shakespeare)

El poder del ejemplo

ejemplo

Se cuenta la historia de una madre que cansada de que su hijo comiera mucho dulce fue a ver a  Mahatma Gandhi y le pidió que le dijera al niño que no comiera azúcar. Gandhi, después de una pausa le pidió a la madre que volviera con el niño pasadas dos semanas.
Dos semanas después, la mujer volvió con el hijo a visitar a Gandhi. Al verlos, Gandhi miró bien profundo en los ojos del muchacho y le dijo: “No comas azúcar”.
La madre, agradecida pero perpleja, le preguntó a Gandhi por qué le había hecho esperar dos semanas para decirle solo eso. Gandhi le contestó:
“Hace dos semanas, yo también estaba comiendo azúcar. “

Es una sencilla y breve historia pero sin duda tiene un profundo y valioso mensaje.

¿Cuántas veces hemos oído a alguien decir: lo que deberías hacer es… o yo si fuera tú le diría, haría…? incluso nosotros mismos, en más de una ocasión nos hemos atrevido a aconsejar a alguien dando nuestra opinión…y es que hablar resulta fácil. Lo complicado, lo difícil, lo que realmente cuesta, es que esas palabras que decimos o que nos dicen, vayan avaladas por la coherencia de los actos.

Las palabras convencen, pero es el ejemplo lo que verdaderamente arrastra.

Y si esto es importante entre adultos, mucho más lo es en el caso de los niños. Por mucho que dialoguemos con ellos, por más que insistamos en decirles buenas palabras, nuestras acciones, nuestra forma de hacer, será para ellos el mejor ejemplo.

Dar ejemplo no es la principal manera de influir, es la única”
(A.Einstein)

Y es que como se suele decir “una imagen vale más que mil palabras”. Nuestra forma de actuar tiene mucha más influencia en nuestros hijos que los propios consejos que podamos verbalizar. Este vídeo es una prueba de ello.

 

Pautas para educar con el ejemplo

Comparto contigo algunas pautas o reflexiones que pueden resultar de utilidad para educar con el ejemplo:

1.-Coherencia
No se trata de ser padres, madres o educadores perfectos, más bien se trata de ser conscientes y coherentes entre lo que decimos y lo que hacemos. De poco importa que le digamos a nuestros hijos que leer es muy importante o que comer verdura es saludable si nosotros no predicamos con el ejemplo.

2.- Estilo de vida
Los adultos son un espejo para los niños desde edades muy tempranas, por eso, educar en el ejemplo más que una forma de educación es un estilo de vida por el que se puede apostar desde que los niños tienen edades muy tempranas.

3.- Invierte tu tiempo
El tiempo de calidad que pasas con tus hijos es la mejor inversión que puedes hacer en ellos. Compartir tiempo con los hijos permite estar presente en un montón de situaciones y experiencias que nos brindan la oportunidad para tratar ciertas cuestiones con ellos. Por ejemplo, ver la tele juntos da pie a comentar valores y ejemplos.

4.- Atención
Cuando apreciemos un comportamiento inapropiado en los niños vale la pena preguntarse qué estamos haciendo nosotros como educadores para que eso sea así y lo que es más importante, qué es lo que podemos hacer para que ese comportamiento cambie.

5.-Identifica tus prioridades
Tener claro qué es importante para nosotros y en qué aspectos deseamos reforzar la educación de nuestros hijos puede ayudarnos a estar más atentos al ejemplo que sobre esas cuestiones les estamos dando.
Éstos son solo algunos ejemplos de temas sobre los que podemos detenernos a pensar en qué ejemplo les estamos dando y qué ejemplo les quisiéramos dar: alimentación saludable, ejercicio, respeto por la naturaleza y el medio ambiente, consumo responsable, sinceridad, solidaridad…y uno que yo considero muy importante, la autoestima y el amor a uno mismo.

Para que los niños sean adultos felices es importante reforzar su autoestima desde pequeños y si tenemos en cuenta todo lo dicho anteriormente sobre el ejemplo, la mejor forma de mejorar la autoestima de nuestros hijos es mejorando la nuestra: si como adultos no nos valoramos a nosotros mismos, difícilmente nuestros hijos aprenderán a hacerlo.

Como decía María Teresa de Calcula:

No te preocupes porque tus hijos no te escuchen, todo el día te están observando.

 

¿Te atreves a soñar?: Sal de tu zona de confort

pedir deseo

“Solo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar”
(Paulo Coelho)

Muchas veces esperamos que nos pase algo que nos cambie la vida para poder hacer aquello que en realidad deseamos hacer, pero la mayoría de los casos, los días, los meses, los años van pasando,…y esa supuesta cosa nunca llega a suceder.

Lo peor de todo no es que no suceda nada, lo verdaderamente grave es que si lo hubiéramos intentado, si hubiéramos tomado alguna iniciativa más allá de permanecer en la eterna espera, seguro que las cosas serían diferentes.

Nuestros miedos, nuestras dudas, las creencias limitadoras que nos hemos ido construyendo a lo largo de la vida y la falta de apoyo del entorno, son solo algunos ejemplos de los muchos factores que nos frenan y nos hacen permanecer en una zona de confort, entendiendo por ésta no la zona de comodidad y bienestar en la que desearíamos estar, sino la zona que nos resulta cómoda por el mero hecho que es la zona que conocemos (hábitos, rutinas, costumbres) y que hace que vivamos la vida “por inercia”.

El post de esta quincena lo dedico a compartir con vosotros un vídeo que ya hace tiempo que corre por la red, pero que vale la pena visualizarlo de vez en cuando para tener siempre presente que somos más LIBRES de lo que pensamos y aunque sean muchos los condicionantes que influyan en nuestra vida, al final la decisión última de cómo estos nos afecten depende de NOSOTROS. Así pues……. ¿te atreves a soñar?

Para ver el vídeo clica aquí

 

El dilema de Wendy: la otra cara de la moneda

dilema de wendy

En el post anterior hablé del Síndrome de Peter Pan, en alusión al trastorno descrito por el psicólogo norteamericano Dan Keley para referirse a las personas que  han quedado ancladas en su infancia y que evitan  cualquier tipo de rol adulto. Algo que, sin duda alguna, acaba afectando tanto al propio desarrollo personal como  a las posibles  relaciones con otras personas.

Pero ese no es el único trastorno que alude a personajes del cuento. El mismo Dan Keley, se inspiró en el personaje de Wendy para describir otro tipo de desorden: el síndrome de Wendy (o el dilema de Wendy, aludiendo al título del libro que él mismo escribió para explicarlo).

CARACTERÍSTICAS

Al igual que la Wendy del cuento, las personas que sufren este trastorno suelen ejercer un papel de cuidadoras de  las personas de su entorno, hasta el punto de acabar asumiendo en muchas ocasiones, la responsabilidad de todo, incluso de aquello que no es de su responsabilidad.

Aunque el Síndrome de Wendy también puede darse en hombres, mayormente lo sufren las mujeres y se caracteriza por una necesidad absoluta de satisfacer a los otros, de sentirse imprescindible y de proteger y cuidar a los demás.

Pero lo que a priori puede parecer una demostración de afecto y cariño, en realidad se trata de amor mal entendido, consecuencia de la propia inseguridad provocada por una baja autoestima.

El temor, a menudo inconsciente, al rechazo, a la soledad o al abandono, deriva en evitar el conflicto, en una sobreprotección de los demás y en acabar ejerciendo de madre/padre en todas las relaciones. La insatisfacción derivada de no tener metas y objetivos propios lleva, además, a intentar suplir ese vacío volcándose en atender y cuidar a los demás para sentirse útiles.

Pero a diferencia de lo que pasa con el Síndrome de Peter Pan, el Síndrome de Wendy  resulta más complejo de detectar porque socialmente durante muchas generaciones se ha reforzado ese  tipo de comportamiento en las mujeres. Aunque cada vez menos, aun hoy en día nuestra sociedad sigue atribuyendo a las mujeres el  rol de madre cuidadora y protectora que por amor se entrega con resignación y sacrificio a los demás.

CAUSAS

Una vez más la infancia juega un papel fundamental en la salud emocional de las personas. Aunque no es ni mucho menos la causa única que determina nuestro nivel de autoestima,  lo cierto es que lo que vivimos durante los primeros años de vida  establece los cimientos sobre los cuales vamos construyendo nuestra personalidad.

La personas con el síndrome de Wendy pueden haberse visto obligadas a madurar antes de tiempo y a asumir responsabilidades desde temprana edad. También se ha dado el caso de personas que siendo niños se sintieron desprotegidos y para compensar esas necesidades, de adultos intentan evitar a los demás sus propias carencias internas.

CONSECUENCIAS

Al igual que sucede en el cuento entre Peter Pan y Wendy,  en muchas ocasiones, en la vida real ambos síndromes se retroalimentan, tanto en las relaciones de pareja como en las filiales: normalmente detrás de un hijo “Peter Pan” hay unos padres “Wendy”.

ATENCIÓN

Darse cuenta que  hay un problema ya nos acerca a la solución. Pero tomar conciencia, aunque es imprescindible, por si solo no es suficiente. Cualquier cambio requiere acción y esa acción no puede ser puntual o esporádica sino que debe integrarse en el día a día, como una rutina o un hábito. Por ello, lo ideal siempre es empezar por pequeñas cosas, a poder ser concretas, tangibles, precisas.

En el caso de las personas sobreprotectoras, lo que resulta muy útil es darse cuenta que querer a alguien implica confianza en la otra persona y en sus capacidades, por ello aprender a delegar es una muestra de confianza, respeto y amor.

También puede resultar muy útil practicar el decir “no” cuando se quiere decir “no” y decir “sí” cuando se quiere decir “sí”, hasta llegar al punto de poder hacerlo sin sentimientos de culpa ni remordimientos.

El desarrollo de las habilidades para saber gestionar los conflictos en vez de evitarlos o negarlos también puede ser de gran utilidad. Y, por supuesto, el acompañamiento  de un buen profesional siempre puede facilitarnos nuestro camino de crecimiento personal y mejora continua.

¿Sabes en qué espejo te miras?

¿Has ido alguna vez a un parque de atracciones?, ¿alguna vez te has mirado en esos espejos que deforman la imagen?. A todos nos hace gracia vernos  reflejados más altos, más bajos, más gordos, más flacos, aun cuando la imagen que vemos esté completamente deforme. ¿Sabes por qué? porque todos tenemos muy presente que la imagen que proyecta el espejo no es como nosotros somos en realidad.

En el día a día, también sucede algo parecido. Continuamente estamos recibiendo feedback de los demás: una sonrisa o un gesto serio, un elogio o una crítica, un agradecimiento o un reproche…pero a diferencia de lo que pasa cuando nos miramos en los espejos de feria, muy a menudo olvidamos que los mensajes que recibimos de los demás responden a su propia visión de la vida, a su propio estado anímico, a sus propias experiencias y expectativas  y que nosotros no necesariamente somos aquello que nos dicen ser.

Si la visión que tenemos de nosotros mismos se basa única y exclusivamente en lo que recibimos de los demás, la imagen que tengamos de nosotros será como la de los espejos deformes de los parques de atracciones.

¿Te das cuenta del daño que eso puede hacer en tu autoestima?

Está claro que no podemos evitar muchas de las situaciones que vivimos en nuestro día a día. No siempre podremos cambiar de jefe, de compañeros de trabajo, de vecinos. No siempre podremos comprar lo que más nos gusta o que se enamore de nosotros quien nosotros queramos, pero lo que sí podemos es decidir cómo todo ello impactará en nuestra vida. Lo que sí podemos decidir es cómo todo ello influirá en nosotros y, en definitiva, podemos decidir cómo nos queremos sentir.

Ni todo lo que pensamos de nosotros es cierto, ni todo lo que nos dicen los demás es verdad.

Tener en cuenta esta distinción entre las creencias (propias o agenas) y la realidad, nos puede ayudar a tomar perspectiva en las situaciones difíciles.

Pero lo que realmente nos ayudará a salir airosos ante cualquier ataque que pueda vulnerar nuestra autoestima es inspirar nuestra conducta y nuestros pensamientos en unos valores cuidadosamente meditados, seleccionados e interiozados.

 ¿Conoces cuáles son tus valores?

Identificarlos es relativamente sencillo, basta con que cojas una hoja de papel y escribas en ella todos los valores que vengan a tu cabeza: solidaridad, confianza, superación, esfuerzo… a continuación reele la lista y descarta la mitad de ellos. De los que te queden, haz una priorización y valoralos del 1 al 10.

Ahora viene la parte menos fácil, intenta recordar en tu vida cuantas veces actúas en base a los dos o tres principios que mejor has puntuado.

Si la respuesta es “casi siempre”, enhorabuena !! porque actúas en coherencia contigo mismo.

Si la respuesta es “menos de lo que me gustaría”, no pasa nada, cada día que empieza es una nueva oportunidad para intentarlo.

El Jardín del Cambio

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“Cuando un cultivador planta una semilla de bambú, por más que la riegue, no brotará hacia el exterior hasta pasados 7 años. A partir de ese momento su crecimiento es asombroso, pues en tan solo seis semanas es capaz de alcanzar hasta 30 metros de altura.

¿Qué ha ocurrido durante todo ese tiempo? Sencillamente la planta de bambú ha desarrollado profundas raíces que le han permitido crecer tan alto. En su proceso de maduración, cada uno de nosotros tenemos un crecimiento único. Al igual que sucede en la naturaleza, los ritmos de crecimiento no son los mismos para todos, por ello no debemos preocuparnos especialmente por llegar a la meta, lo importante e imprescindible es vivir el camino en el crecimiento personal y defirenciador de cada uno”.

Este es solo uno de los muchos fragmentos deliciosos que he leído en el libro El Jardín del Cambio. Un libro de sencillas palabras pero de profundo contenido, a través de las que su autora, Cristina García, nos invita a conectar con nuestro interior y nos ayuda a reflexionar y generar nuestro propio cambio.

El método KAI KAh (gestión del cambio a través de preguntas) ofrece una sencilla pero efectiva guía para alcanzar un mayor conocimiento de uno mismo de una manera dinámica y alentadora,  inspirándose en los valores y la cultura japonesa.

A través de un matafórico paseo por un jardín japonés, a medida que avanzas en la lectura vas aprendiendo múltiples curiosidades de la cultura nipona y lo que es más importante, vas adquiriendo múltiples herramientas para vivir conscientemente, con autoestima, seguridad, con sueños de futuro, siendo la mejor versión de uno mismo.

¿Quieres saber más sobre este libro o sobre su autora? Accede a más información en este enlace.

http://www.amazon.es/El-jardin-del-cambio-Genera/dp/8460840344/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1451905010&sr=8-1&keywords=el+jardin+del+cambio

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