5 recomendaciones para tener una vida más plena

Con el año nuevo llegan también los buenos propósitos y la ilusión de ser más felices y afortunados que el año anterior. Aunque no podemos cambiar las circunstancias sí podemos modificar la actitud con la que las afrontamos.

Aquí van 5 recomendaciones que a mí me han sido de gran utilidad:

Reservarse un tiempo al día para uno mismo. 

Levantarse por la mañana con el tiempo justo para ponernos en marcha, es como intentar poner un coche de 0 a 100 km en apenas unos segundos, las revoluciones se disparan. Empezar el día con prisas es una fuente de estrés para nosotros mismos y para los que nos rodean, por eso es mejor adelantar el reloj 15 minutos.  Esta sencilla medida no supone perder apenas tiempo de descanso y nos permite empezar el día con un tiempo para conectar con nosotros mismos y enfocar mejor el día.

Si cada día eliges la ropa que te pones, elige también los pensamientos que te acompañan.

Cada día invertimos parte de nuestro tiempo en cuidar nuestro aspecto externo (nos aseamos, nos peinamos y perfumamos, elegimos la ropa que vestir y en algunos casos, como en el mío, además dedicamos tiempo a maquillarnos), pero no siempre dedicamos la misma atención y cuidado a nuestro aspecto interno. Tomar conciencia de que tipo de pensamientos deseamos tener durante el día y desechar los negativos y tóxicos es una manera muy efectiva de reducir/evitar el sufrimiento y tomar la rienda emocional de nuestra vida.

Ver la botella medio llena en vez de medio vacía.

Erróneamente solemos poner la atención en lo que nos falta, en lo que falla o sale mal y pocas veces celebramos  las cosas maravillosas que ya tenemos en nuestra vida, por muy simples que éstas sean. Conviene recordar, como dijo Epicuro:  Si no eres feliz con lo que tienes, tampoco lo serás con lo que te falta. Así que un buen ejercicio es encontrar un motivo cada día para celebrar y dar gracias por ello.

Aprender a soltar.

Para vivir en plenitud no hace falta la abundancia de cosas. La sociedad actual nos empuja a confundir el desear con el necesitar. Todas las personas que conozco que han hecho el Camino de Santiago coinciden en la importancia de aprender a soltar. El apego emocional y/o material en realidad es un lastre que nos frena y nos limita.

Menos es más.

Como ya comenté en un post anterior Superman y Superwoman no existen, así que debemos ser muy conscientes en quien y en qué invertimos nuestro tiempo y nuestra energía. Intentar hacer muchas cosas y querer hacerlas todas bien es una puesta segura al estrés. Cada cosa tiene su momento y hay un momento para cada cosa.

Sin duda hay muchas más recomendaciones que nos pueden ayudar a tener una vida más plena. Si has puesto en práctica alguna de ellas y te ha funcionado te animo a que la compartas y entre tod@s hagamos la lista más amplia. Como dice el dicho:

Si caminas solo irás más rápido,  si caminas acompañado llegarás más lejos.

Superar el duelo emocional

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Se acerca la Navidad y las calles y las casas se llenan de alegría y de color, pero para muchas personas la Navidad también es una época difícil porque  en esta época del año se agudiza el dolor por las pérdidas que se han sufrido en la Vida.

Todos en algún momento hemos perdido o perderemos a alguien o algo: la muerte de un ser querido o la ruptura de una pareja son solo un par de ejemplos. La pérdida de un trabajo importante, de una capacidad física, un cambio forzado de país o ciudad… son ejemplos de otras situaciones que nos pueden llevar a vivir un proceso de duelo.

Fases del duelo

El 1969 la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross definió en 5 las fases del duelo:

  1. Negación
    Esta etapa, como su nombre indica, se caracteriza por negar lo sucedido. El no querer reconocer lo que ha pasado es un mecanismo de defensa para evitar enfrentarnos al dolor. Pero no querer ver la realidad no significa que no exista, por ello, tarde o temprano esta etapa finaliza y da paso a la etapa siguiente.
  2. Ira o rabia
    Reconocer lo sucedido como algo irreversible genera frustración y esta emoción al acumularse genera la necesidad de ser descargada, normalmente a través de la rabia y la ira. Buscar culpables o responsables de lo sucedido es la forma más habitual de descargar ese malestar.
  3. Negociación
    Esta etapa se caracteriza por fantasear con la idea de cómo serían las cosas si se hubiera actuado de distinto modo, qué pasaría si las cosas se hubieran hecho de otra manera.
  4. Depresión
    La etapa de depresión se refiere al momento en que emociones como tristeza, apatía, melancolía, vacío…se experimentan con mayor fuerza. No se refiere a depresión en sentido clínico, aunque es cierto que si esta etapa se prolonga en el tiempo sin una buena gestión emocional, puede acabar derivando en un cuadro patológico depresivo. Aislamiento, pérdida de apetito o desinterés por el arreglo personal, son algunos indicadores de esta fase.
  5. Aceptación
    En esta etapa se aprende a vivir con el dolor emocional que ha causado la pérdida y, poco a poco, se va recuperando la capacidad de experimentar alegría,  ilusión, placer o  entusiasmo.

Al finalizar un duelo, la persona no solo puede retomar su vida con normalidad sino que además suele hacerlo con la riqueza del aprendizaje que aporta  la experiencia. Por eso, son muchas las personas que tras superar un duelo saben disfrutar más de la vida, aprovechan en presente, priorizan mejor las cosas realmente importantes, aprenden a relativizar y no preocuparse en exceso y disfrutan y valoran más el valor de lo simple y lo auténtico.

Cinco etapas del duelo según Kübler-Ross

5 recomendaciones para no
quedarse atrapado en una fase del duelo

Pasar un duelo no es agradable y comporta sufrimiento y dolor pero es un proceso totalmente necesario para recuperar la salud emocional. No finalizar el proceso y quedar atrapado en alguna de sus fases es perpetuar el dolor y vivir con sufrimiento. Aunque cada persona es diferente y factores como la edad, el entorno social o los rasgos propios de personalidad influyen notoriamente, sí hay algunas recomendaciones que pueden ser de utilidad para todos:

  1. Expresar
    Consiste en poder sacar al exterior las emociones, los pensamientos. Hablar con alguien de confianza es una buena forma, pero  escribir o incluso hacer alguna actividad física de alta intensidad también puede servir. En el caso de niños, el dibujo es una excelente vía para expresar aquellas emociones que sienten y que no saben expresar con palabras.
  2. Círculo social
    Contar con el apoyo de otras personas queridas y con su complicidad es muy sanador. Compartir el dolor con otras personas es de gran ayuda. Estas personas pueden ser del entorno directo pero también pueden ser personas desconocidas que hayan pasado por una vivencia similar.
  3. Cuidar la salud
    Aunque no se tenga ganas, cuidar la alimentación y el descanso es clave para recuperar el bienestar emocional. Por eso es importante “forzarse” a seguir una rutina de horarios, de alimentación y de higiene.
  4. Símbolos
    Hacer acciones que tengan un valor simbólico pueden ser también de gran ayuda: plantar un árbol, hacer un viaje a un lugar especial, ordenar una caja con recuerdos…cualquier cosa que tenga un valor emocional para la persona le puede ayudar en su sanación.
  5. Ayuda profesional
    La ayuda de un especialista profesional siempre es de gran ayuda, especialmente para afrontar fechas especiales como la Navidad, un aniversario o cualquier momento o situación que nos evoque el recuerdo del motivo que causó el duelo.

Superar un duelo no es olvidar sino aprender a seguir disfrutando de la vida pese al dolor

 

La niña que arregló el mundo

 

Dicen que los cuentos sirven para dormir a los niños y también para despertar a los adultos, así que ahí va uno de ellos:

Un científico, que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba empeñado en encontrar la forma de minorizarlos, por eso pasaba días y días en su despacho en busca de respuestas para sus dudas.
Cierto día, su hija de 7 años quiso ayudarlo pero el científico, nervioso por la interrupción, le pidió a la niña que fuese a jugar a otro lado.
Viendo que era imposible sacarla, el padre pensó en algo que pudiese distraer su atención así que cogió una vieja revista en donde había la imagen del mapa del mundo y con unas tijeras recortó el mapa en varios pedazos y junto con un rollo de cinta se lo entregó a su hija diciendo: “como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto para que lo repares sin ayuda de nadie”.
Entonces calculó que a la pequeña le llevaría días componer el mapa, pero no fue así. Pasadas algunas horas, escuchó la voz de la niña que lo llamaba con entusiasmo:
“Papá, papá, ya hice todo, conseguí terminarlo”.
Al principio el padre no creyó lo que la niña le decía pues pensó que sería imposible que a su edad hubiera conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes, pero para su sorpresa, todos los pedazos habían sido colocados correctamente.
El padre, asombrado preguntó a la niña cómo lo había hecho, a lo que la niña respondió:
Papá, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, vi que del otro lado estaba la figura de un hombre. Así que di vuelta los recortes y comencé a recomponer al hombre, que sí sabía cómo era. Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta a la hoja y vi que había arreglado al mundo.

  (Cristian Urzúa Pérez)

Esta sencilla historia  nos sirve para recordar una de las principales máximas del crecimiento personal: “El trabajo personal empieza y termina en uno mismo”.

Esperar que sean los demás los que cambien o confiar que el destino nos depare algo distinto, es tanto como renunciar a ser protagonistas de nuestra propia vida. El crecimiento personal nos invita a responsabilizarnos de nosotros mismos y de nuestras reacción ante lo que nos pasa. Y cuanto más se avanza en este camino, con más claridad se va comprendiendo que nuestra forma de proceder influye poderosamente en las circunstancias que nos rodean.
Ya lo decía Gandhi:

Sé el cambio que quieres ver en el mundo.

Vivir instalados en la queja, la resignación o la apatía, no nos servirá para sentirnos mejor, al contrario, las personas victimistas no solo sufren más sino que además, con el tiempo, pueden llegar a ser tóxicas para las personas con las que conviven habitualmente.

Piensa globalmente, actúa localmente (Patrick Geddes)

Si piensas en todas las cosas que no marchan bien y que se deberían mejorar lo más seguro es que te acabes sintiendo una persona abrumada, frustrada o impotente para conseguir grandes cambios, pero sin en vez de centrar tu atención en los problemas, intentas identificar qué cosas dependen de ti, que está en tu mano cambiar, en qué medida puedes contribuir a que las cosas mejoren, no solo te sentirás empoderada sino que pronto descubrirás el poder que ejercen las pequeñas acciones en el entorno más inmediato. Como nos enseña el cuento de hoy, para mejorar el entorno que nos rodea debemos empezar por sanarnos a nosotros mismos.

Ponte a prueba
Durante los próximos días obsérvate a ti y a las personas que te rodean y date cuenta de que expresiones predominan a tu alrededor (gratitud, queja, proacción, victimismo…). En este sencillo ejercicio no se trata de juzgar a nadie sino de tomar conciencia neutra de la posición desde la que nos relacionamos, por ejemplo: ¿eres de las personas que se quejan porque se acaban las vacaciones o de las que das gracias por haber disfrutado de unos días de descanso?.
Por cada vez que caigas en la queja o el victimismo piensa una acción que esté en tu mano para cambiar esta situación y un motivo por el que puedes sentir agradecimiento.

¿Aceptas el reto? 😉

5 tips para una comunicación asertiva

Todos, el alguna ocasión, hemos lavado una sartén. Si la empezamos a lavar justo después de usarla, lo más probable es que aun esté caliente y nos quememos. Por el contrario, si decidimos esperar a que esté fría para hacerlo, corremos el riego a que la suciedad se endurezca demasiado y nos cueste más limpiarla. Partiendo de esto, podríamos decir que el mejor momento para lavar una sartén es cuando está lo suficientemente fría para no quemarnos pero no lo bastante para que los restos de comida se peguen, fácil ¿verdad?.

Pues bien, este sencillo consejo para lavar sartenes es igual de útil y efectivo para nuestras conversaciones , especialmente para aquellas que se producen en un entorno de conflicto.

No basta con decir una cosa correcta en el lugar correcto, es mejor todavía no decir algo incorrecto en un  momento tentador. (Benjamin Franklin)

¿Cuántas veces en el fragor de una discusión  hemos dicho algo de lo que después nos hemos arrepentido? intentar hablar con alguien cuando nuestras emociones están en un punto de alta intensidad es como intentar lavar la sartén justo después de usarla. Por el contrario, callarnos y no expresar aquello que nos disgusta, retener internamente lo que nos molesta y no expresar lo que nos enfada, quizás evite el enfrentamiento, pero a la larga nos acaba distanciando de la otra persona, hasta el punto de enquistar el conflicto de tal manera que luego cueste mucho que desaparezca, al igual que nos pasa con los restos de comida cuando la sartén está demasiado seca.

Se dice que una persona se comunica de manera asertiva cuando es capaz de  expresar su punto de vista de un modo claro y de  forma  respetuosa hacia la otra persona.

Así pues, la técnica de limpiar la sartén, es decir, elegir el momento adecuado para hablar con alguien, es un tip que nos puede ser útil para comunicarnos de manera asertiva. Otros 4 tips que también nos pueden ayudar son:

  1. Dejar de oír y empezar a escuchar. Aunque puedan parecer lo mismo, escuchar es mucho más profundo porque implica aceptar que la otra persona tiene algo que contarnos. Cuando escuchamos atentamente damos la confianza al otro para que se exprese y de esta manera nuestras respuestas también estarán más alineadas a la conversación.

    Hablar sin escuchar puede llevarnos a una conversación de besugos, en la que las personas más que dialogar, hacen monólogos.

  2. Nuestro cuerpo habla. Si las palabras comunican, los gestos aun lo hacen más. Las expresiones de la cara, la gesticulación, las posturas corporales…dicen mucho de nosotros, por ello es importante mirar a los ojos, evitar posturas corporales desafiantes, chulescas o intimidatorias y no negar con la cabeza cuando la otra persona nos hable.
  3. Hablar desde el “yo” y sin juzgar. Cuando acusamos a la otra persona es fácil que ésta se ponga a la defensiva, sin embargo si somos capaces de expresar lo que queramos desde como nos sentimos, será mucho más fácil que la otra persona nos entienda. No es lo mismo decir ” yo me he sentido despreciada” que decir “tú me has despreciado”. Estamos hablando de lo mismo, pero al poner la atención en nuestra emoción, en decir como nos sentimos, es más fácil generar empatía.
  4. De lo general a lo concreto. Las generalizaciones no suelen ser buenas compañeras y menos en una discusión, por ello es recomendable evitar el uso de expresiones del tipo “es que nunca…”, “es que siempre…”,  “todo el mundo…”, “nadie….” y centrar nuestra energía en el hecho en concreto. ” no estoy de acuerdo con esta situación…”, “en este momento yo me siento…”

Antes de iniciar una conversación importante conviene recordar que…

El carácter de una persona puede conocerse por los adjetivos que usa habitualmente en sus conversaciones.(Mark Twain)

Frases inspiradoras para empezar el año

 

El otro día, mientras desayunaba escuché la noticia que, según el Estudio de Consumo Navideño 2018 de Deloitte, los hogares españoles gastarán una media de 601€, entre comida, regalos, viajes y ocio. Lo que supone el 2,7% más que el año pasado, durante las mismas fiestas.

Y aunque la cifra me ha parecido bastante elevada, lo cierto es que no me sorprende teniendo en cuenta que  para supermercados y comercios, cada año las Navidades empiezan antes y la publicidad nos bombardea para que así lo tengamos claro y no lo olvidemos.

Pero esta época del año, además de ser sinónimo de fiestas, celebraciones, consumismo y regalos, también puede ser una excelente oportunidad de introspección, para hacer balance del año que acabamos, para proyectar propósitos para el que año que comienza y, en definitiva, tomar conciencia de aquello que verdaderamente tiene valor para nosotros.

Aquí comparto algunas frases célebres y otras que no lo son tanto, que en un momento dado me han servido para reflexionar y recordar que las cosas más valiosas no son siempre  las que tienen el precio más elevado:

 

• Si no puedes hacer lo que amas, ama lo que sí puedes hacer.

• Quién dedica su tiempo a mejorarse a sí mismo, no tiene tiempo para criticar a los demás. Madre Teresa de Calcuta

• Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio reside la libertad de elegir. Victor Frankl

• Muchas personas no gozan de las pequeñas alegrías, porque esperan la gran felicidad. Pearl S. Buck

• El secreto de la existencia humana no solo está en vivir, sino también en saber para qué se vive. Fiódor Dostoioevski

• Los ojos no sirven de nada para un cerebro ciego. Proverbio árabe

• Para entender a otra persona no hay nada mejor que caminar un tiempo con sus mismos zapatos.

• Lo que no se soluciona pasando página, se soluciona cambiando de libro.

• Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma. Carl G. Jung

• Muchas personas tienen talento, pero no tantas constancia.

• Aferrarse al odio es como tomarse veneno y esperar que la otra persona muera.

• El primer paso no te lleva adonde quieres ir, pero te saca de donde estás.

• Para ser fuerte no es necesario levantar mucho peso, es suficiente levar el propio cada vez que nos caemos.

• Aquel que le echa la culpa a otros, tiene un camino largo para recorrer. El que que se echa la culpa a sí mismo, ya ha recorrido la mitad del camino. Aquel que no busca culpables, ya ha recorrido el camino entero.

• Las apariencias no engañan. Las que engañan son las expectativas.

• No es lo mismo “mirar” que “ver”. Por eso nuestras relaciones mejoran cuando dejamos de “mirar” a la otra persona y empezamos a “verla”.

• Para no ser mudos, hay que empezar por no ser sordos. Eduardo Galeano

• No corras, vete despacio, que a donde tienes que llegar es a ti mismo. Juan Ramón Jiménez

• El pesimista ve la dificultad en cada oportunidad. El optimista ve la oportunidad en cada dificultad. Winston Churchill

• No es feliz quien más tiene, sino quien menos necesita.

• No te molestes con el pozo que está seco porque no te da agua, mejor pregúntate por qué  sigues insistiendo en sacar agua en donde ya ha quedado claro que no puedes encontrarla.

• Un pájaro posado en un árbol nunca tiene miedo de que la rama se rompa, porque su confianza no está en la rama, sino en sus propias alas.

¿Y tú, tienes alguna frase que te haya sido útil en algún momento de tu vida? si es así, te animo a que la compartas y entre todos hagamos más larga esta lista.

La Teoría del Espejo

¿Has oído hablar de la teoría del Espejo?
Sin duda es uno de los recursos más utilizados en crecimiento personal, tanto por lo útil que resulta para conocernos a nosotros mismos como para comprender mejor determinados comportamientos de las personas que nos rodean.

Esta teoría surge a mediados del siglo XX de la mano del psicoanalista y psiquiatra francés Jacques Marie Émile Lacan,  tras estudiar el desarrollo psicológico de los niños entre los seis y los diecioso meses. Muy simplificadamente, la teoría del espejo nos viene a decir que aquello que nos disgusta o nos agrada de otra persona en verdad no es otra cosa que un reflejo de nosotros mismos.

Es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio.

Seguro que esta frase popular no te resulta desconocida. Su significado tiene mucho que ver con la teoría del espejo. Todos tenemos un lado oscuro, fantasmas internos, déficits o defectos…reconocer nuestras carencias, aquello que forma parte de nuestra área de mejora, no es difícil pero sí resulta tremendamente desagradable porque enfrentarse a ello duele y molesta…a nadie le gusta hondear en las propias miserias. Por ello, nos es mucho más fácil mirar para otro lado e ignorar todo aquello de nosotros mismos que nos molesta. Pero que no lo veamos no significa que no esté. Por ello, cuando nos relacionamos con alguien con carencias similares, éstas nos molestan porque en realidad están actuando como un espejo de nosotros mismos. De la misma manera, en muchas ocasiones, cuando atribuimos cualidades y bondades a otra persona, en realidad, lo que estamos haciendo es proyectar en ella, esas cualidades y bondades que ya están presentes en nosotros.

Como dijo el filósofo Kant:

“Vemos las cosas, no como son, sino como somos nosotros”.

 

Aplicación de la teoría del espejo en uno mismo
Afrontar el día a día teniendo en cuenta la teoría del espejo nos puede ayudar a plantearnos cosas que quizás hasta el momento no nos hayamos planteado. Lo que nos pasa en la vida muchas veces es un reflejo de lo que  pasa en nuestro interior.
Por ejemplo, una persona que de forma reiterada tiene parejas que no la valoran puede pensar que tiene mala suerte en el amor. Sin embargo si aplica esta teoría puede llegar a darse cuenta que en realidad, estas parejas que siguen un patrón, son un reflejo de su baja autoestima y su dificultad para poner límites.

Aplicar la teoría del espejo en nosotros mismos no se tiene que hacer siempre. Solamente en aquellos casos en que el comportamiento de la otra persona nos genere un auténtico malestar. Así, por ejemplo, si una persona es presumida, puede ser que su comportamiento no nos guste pero no nos genere malestar, en ese caso, no tiene razón de ser aplicar la teoría del espejo, pero sí tendría sentido reflexionar sobre ello, en el caso que ese comportamiento nos disgustase o nos resultara incomodo.

Aplicación de la teoría del espejo con los demás
Todos nosotros en algún momento u otro hemos conocido a alguien, por poner un ejemplo, vanidoso, ostentoso, al que le gusta alardear sin venir a cuento de títulos, cargos o posesiones. Normalmente estas personas suelen resultar antipáticas y ser objeto de crítica.

La teoría del espejo no juzga, no cuestiona, simplemente nos invita a plantearnos qué necesidad hay detrás de esa forma de comportarse, qué carencias o motivaciones internas impulsan a esa persona a actuar de ese modo concreto. De esta manera, podemos llegar a ver a la otra persona desde otro punto de vista, lo que sin duda cambiará la vivencia que tengamos al relacionarnos con ella.

Ahora que ya conoces un poquito más en qué consiste esta teoría, te invito a que sigas explorando sobre ella y que te animes a ponerla en práctica para tomar conciencia de lo que hay detrás de ciertos comportamientos que te generan conflicto….a partir de ahí, solo tú decides si continuas actuando de la misma manera o si te animas a cambiar poco a poco esa actitud, para llegar a ser la mejor versión de ti mismo.

Hay dos maneras de difundir luz…ser la lámpara que la emite o ser el espejo que la refleja.(Edith Wharton)

 

Triángulo Dramático y Relaciones Insanas

¿Alguna vez has tenido la sensación que se estaban aprovechando de ti?.
¿Eres de las personas a las que les cuesta decir “no” cuando le piden un favor?.
¿Piensas que la gente es como es y que no puede cambiar?.

El ser humano, como especie, necesita el contacto y la relación con los demás. Los amigos, la familia o la pareja suelen ser los círculos más cercanos, pero más allá de las relaciones  personales, a lo largo del día interactuamos con muchas más personas. La pregunta es ¿lo hacemos siempre de la mejor manera?, tristemente la respuesta es no.

Muchas de nuestras relaciones responden a patrones insanos que acaban provocando en nosotros sensaciones y pensamientos como los que te planteaba en las preguntas con las que abría este post.

El análisis transaccional estudia la personalidad, las relaciones humanas y la manera de comunicarnos con los demás. Aunque su origen se remonta a los estudios del médico y psiquiatra Eric Berne de mediados del siglo pasado, hoy en día sus aportaciones se siguen aplicando en crecimiento personal, educación y cada vez más, también en empresas y corporaciones.

Stephen Karpman, discípulo de Eric Berne, se basó en las enseñanzas del análisis transaccional para diseñar lo que se conoce como Triángulo dramático. Un sencillo pero potente modelo para entender la manera en cómo las personas nos relacionamos con los demás.

TRIÁNGULO DRAMÁTICO DE KARPMAN
Karpman sitúa en cada uno de los vértices del triangulo, los roles insanos que muchas veces adaptamos. Estos roles, o manera de comportarnos, vienen determinados por experiencias y aprendizajes de nuestra primera infancia pero que seguimos arrastrando aun de adultos y que sin darnos cuenta, determinarán la manera que tenemos de relacionarnos.

ROL DE SALVADOR
Hay personas que van de salvadoras por la vida y que acostumbran a asumir más responsabilidades de las que le tocan, dan consejos sin que se los pidan y, en definitiva, priorizan las necesidades de los otros por encima de las propias.

A quien no se salva por sí sólo, nadie lo puede salvar. (Cesare Pavese).

ROL DE VÍCTIMA
Hay personas se caracterizan por la queja constante, sienten que el mundo es injusto con ellas y que no pueden hacer nada por cambiar. Delegan en los demás la solución de sus problemas y requieren la atención de quienes les rodean.

El mejor descubrimiento de todos los tiempos es que una persona puede transformar su futuro solo con cambiar su actitud. (Oprah Winfrey)

ROL DE PERSEGUIDOR
 Las personas bajo este rol son acusadoras y reprochadoras. Tienen facilidad para sermonear a los demás y pretenden satisfacer sus necesidades, aun cuando con ello causen sufrimiento. El comportamiento es rígido y distante, pudiendo llegar a usar la violencia física y/o verbal.

DANDO VUELTAS AL TRIÁNGULO

Eva y Andrés llevan varios meses saliendo juntos. Andrés no soporta que Eva enseñe las piernas así que cuando ella se pone falda es motivo de bronca segura. Al principio a Eva accedía a las presiones de Andrés para evitar peleas, pero cuando Andrés le montó públicamente un espectáculo por ponerse un vestido para ir a la cena de empresa, Eva decidió romper la relación.

Andrés estuvo dos semanas enviándole flores todos los días y enviándole whatsApps, diciéndole que ella era el amor de su vida y que sin ella nada tenía sentido.

A las dos semanas Eva llamó a Andrés para decirle que le daba una oportunidad.

Antes de la ruptura Andrés ejercía un rol de perseguidor y Eva de víctima. Tras la ruptura ambos se sentían mal y cambiaron de rol, él pasó de perseguidor a víctima y ella dejó de ser víctima para convertirse en salvadora.

La historia de Eva y Andrés es un ejemplo de personas atrapadas en el Triángulo Dramático que intentan cambiar su situación, pero sólo logran reajustes, cambiando los roles y dando vueltas dentro del Triángulo Dramático. En definitiva, las relaciones que se dan siguiendo el patrón del triangulo, son relaciones insanas  basadas en la inmadurez emocional.

SALIENDO DEL TRIÁNGULO

Ningún rol es más culpable que el otro, todos se retroalimentan entre ellos, por ello, la única manera efectiva de salir del triángulo dramático es crear nuevos personajes sanos a través del propio crecimiento personal y la autoconciencia.

Aunque los tres roles sean distintos, los tres son un intento errado de conseguir afecto y evitar el dolor emocional:

  • El salvador busca el afecto a partir de sentirse imprescindible y necesario.
  • La víctima siente afecto acaparando la atención de los demás.
  • El perseguidor muestra dureza como armadura ante su propia inseguridad.

Por eso la primera regla para salir del círculo, o no llegar a entrar en él, es tomar conciencia de nuestros propios comportamientos y estar atentos también al comportamiento de los demás.
A partir de aquí, lo que conviene saber es que:

  • La persona en rol de salvador tiene que aprender a poner límites y a saber decir “no”, sin que ello le genere sentimientos de culpa. Algunas pautas de comportamiento son:
    – Preguntar al otro si necesita ayuda antes de ayudar.
    – Preguntar a la otra persona que necesita exactamente para no hacer más de lo que pide.
    – Escuchar sin dar consejos, a menos que se le pidan.
    – Saber aceptar cuando alguien rechaza la ayuda.
    – No olvidarse de las necesidades propias.
    Para neutralizar a una persona que va de salvadora lo mejor es saber poner límites a tiempo.
  • La persona en rol de víctima necesita aprender a hacerse responsable de sus propios problemas y entender que encontrar una solución no depende de los que le rodean. En este sentido, una pauta de comportamiento es no delegar en los demás la toma de decisiones.
    Para neutralizar a una persona que va de víctima, lo mejor es preguntarle qué piensa hacer para solucionar sus problemas y, en ningún caso, aceptar que delegue en nosotros sus responsabilidades.
  • La persona en rol de perseguidor necesita aprender a ser asertiva, a transformar sus críticas en opiniones constructivas y a expresar sus sentimientos y emociones. La mejor manera para neutralizar a una persona en rol de perseguidor es poner límites de manera asertiva.