Inteligencias múltiples

Al igual que físicamente cada persona es única y singular,
cada persona piensa y aprende de manera única y diferente a los demás.

Durante muchos años el coeficiente intelectual (CI o IQ), ha sido el medidor utilizado para saber el nivel de inteligencia de una persona en relación a su grupo de edad. El primer test de inteligencia se hizo en Francia, cuando en 1905, El Ministerio de Educación francés elaboró un instrumento para distinguir los alumnos que necesitaban una educación especial, respecto a los que podían estar escolarizados en aulas ordinarias.

En 1916,  en plena Primera Guerra Mundial, esta misma prueba se aplicó a más de un millón de reclutas norteamericanos, lo que contribuyó a su difusión hasta 1960, cuando los test de coeficiente intelectual (CI o IQ) se hicieron mundialmente famosos.

Ahora, décadas después, sabemos que la inteligencia no es única sino que hay diferentes tipos de inteligencia. Además sabemos que éstas no vienen determinadas de nacimiento sino que pueden desarrollarse a lo largo de la vida.

La inteligencia no es ni única, ni global, ni estática.

Teoría de las Inteligencias Múltiples
Todos en alguna ocasión hemos usado la expresión “yo soy de letras” o “a mí se me dan mejor las ciencias”. Todos conocemos a personas de nuestro entorno con gran habilidad para aprender idiomas y otras que aunque lleven años de estudiándolos, son incapaces de pronunciar correctamente una frase, sin embargo demuestran tener una gran capacidad para orientarse, para la música o para relacionarse con los demás.

Con lo niños pasa algo muy parecido. Desde bien pequeños demuestran tener más facilidad para determinadas cuestiones y más dificultades para otras. El día a día nos brinda la evidencia práctica que más que una inteligencia con varios factores, existen inteligencias múltiples.

Concretamente  en  1983, gracias a los estudios del psicólogo y científico estadounidense Howard Gardner , se habló por primera vez de las inteligencias múltiples. Gardner habla  de 8 tipos de inteligencias:

  1. Inteligencia Lingüístico-verbal. Relacionada con el uso del lenguaje, comprensión de la lectura, expresión escrita.
  2. Inteligencia Lógica-matemática.Es la que nos permite hacer racionamientos lógicos y cálculo matemático.
  3. Inteligencia Espacial.Permite formar un modelo mental en tres dimensiones del mundo. Orientación.
  4. Inteligencia Musical. Capacidad para entender, interpretar y crear música.
  5. Inteligencia Corporal kinestésica. Capacidad de usar el propio cuerpo,psicomotricidad.
  6. Inteligencia Intrapersonal. Es la que nos permite entendernos a nosotros mismos, identificar las necesidades, las virtudes y las debilidades propias.
  7. Inteligencia Interpersonal.Capacidad para relacionarse con los demás, empatizar.
  8. Inteligencia Naturalista.Es la empleada cuando observamos la naturaleza, el entorno y el concepto global más allá de la individualidad de la persona.

 

Todas estas inteligencias están presentes en cada uno de nosotros. Lo que cambia, lo que difiere de unos a otros, es el grado de cada una de ellas, por lo que cada persona es única e irrepetible.

¿Cómo estimular las múltiples inteligencias en los niños?
Como padres, educadores , docentes y, en general, adultos en contacto con niños, tener presente que cada persona tiene su manera de pensar y de aprender  nos permite acompañarles en su desarrollo y crecimiento de una manera más eficiente. Por eso comparto con vosotros algunas indicaciones que os pueden ayudar en este propósito:

1.- Observa: aunque puedes encontrar cuestionarios que te ayuden a identificar qué inteligencias predominan en un niño, la mejor manera de saberlo es prestar atención a sus intereses, a sus gustos, a sus inquietudes.

2.- Respeta: Nuestras preferencias no tienen que ser necesariamente las preferencias de nuestros hijos. Que a nosotros nos guste tocar un instrumento o jugar a un determinado deporte puede ser una oportunidad y una referencia para los niños, pero nunca una imposición. Proyectar nuestros deseos y frustraciones en ellos quizás ayude a que desarrollen ciertas habilidades, pero lo que sí está claro es que no los hará felices.

2.- Implicación: La mejor manera de aprender algo es haciéndolo uno mismo. Por ello estimular la participación y la implicación del niño es fundamental. Acompáñale en el descubrimiento del  sistema que mejor le va para aprender algo nuevo ( leyendo, escribiendo, escuchando, en forma de canción, en esquema/dibujo, solos, en equipo, practicándolo…)

3.- Integración: Fomenta la globalidad, la interrelación de las asignaturas. En la vida diaria se plantean muchas situaciones en las que debemos utilizar más de un tipo de inteligencia a la vez. Todas las inteligencias son importantes, pues todas ellas tienen su función y todas ellas son necesarias. Trabajar en proyectos o aprovechar situaciones reales del día a día, facilita esta integración de aprendizajes.

4.-Adaptación: No se trata de enseñar cosas distintas a cada niño , sino de enseñar lo mismo a todos  pero de diferentes formas, adaptadas a las características de cada niño.

5.- Hábito y constancia: Por mucho potencial que tengamos para la música, si no estudiamos y practicamos regularmente un instrumento difícilmente llegaremos a ser buenos músicos. Por muy bien que se nos den las matemáticas, si no memorizamos las tablas de multiplicar difícilmente multiplicaremos. La constancia y  el empeño, sumado al potencial es lo que verdaderamente permitirá desarrollar plenamente nuestras las capacidades.

6.- Los valores: Además de inteligente también hay que ser buena persona.  Un gran químico puede utilizar sus conocimientos para crear una vacuna que salve vidas o para crear un arma de destrucción masiva. La historia  está llena de ejemplos de personas con gran talento utilizado para fines egoístas. Por ello, contribuir al desarrollo de las inteligencias de nuestros hijos puede estar muy bien, pero de bien poco sirve si este desarrollo no va también acompañado de valores que, además de inteligentes les ayude a ser personas cívicas y solidarias.

 

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Pon en forma tu cerebro: ejercicios de gimnasia mental

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Todos tenemos claro que para mantener el cuerpo en forma tenemos que hacer ejercicio y entrenar los músculos con regularidad si no queremos que éstos terminen atrofiados, pero ¿tenemos igual de claro que podemos hacer para mantener también en forma nuestro cerebro y agilidad mental?

Neuróbica, gimnasia cerebral o brain gym son solo algunos de los muchos conceptos que se utilizan para referirse a ejercicios mentales enfocados a mejorar el rendimiento de nuestro cerebro.

En el post anterior vimos cómo funciona el cerebro y de qué manera de producen las conexiones neuronales. También aprendimos cómo a través de la neuroplasticidad podíamos moldear nuestro propio cerebro, optimizando así su capacidad de adaptación y aprendizaje.

En este post encontrarás sencillas y prácticas recomendaciones que fácilmente podrás incorporar en tu vida diaria, contribuyendo así a retardar el envejecimiento del cerebro y estimular  tu concentración.

Mantener la mente lúcida es un ejercicio tan necesario como mantener la línea

Aquí recojo solamente algunas de ellas, pero ya sean estas prácticas u otras, lo interesante de todas ellas es que las practiques con regularidad. Si eres constante en poco tiempo es muy posible que empieces a apreciar cambios.

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MANO NO DOMINANTE

 

La mayoría de nosotros se nos da mejor  hacer cosas con una mano que con la otra. Un sencillo ejercicio para trabajar la lateralidad del cerebro consiste en utilizar la mano no dominante (es decir, aquella con la que te cueste más) para hacer pequeñas acciones como lavarse los dientes, coger el teléfono, escribir o utilizar el  tenedor durante la comida.

 

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COORDINACIÓN

 

Seguro que puedes dibujar  un cuadrado con una mano y después, con la otra mano, dibujar un triangulo, pero ¿eres capaz de dibujar ambas figuras a la vez, una con cada mano?

 

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Coloca las manos entrelazadas como en la imagen. Uno a uno, ves eligiendo un dedo e intenta moverlo. Difícil eh!!

 

INVENTARIO

Al finalizar el día puedes dedicar 5 minutos a repasar lo que has hecho desde que te levantaste, no tanto para revivir las emociones que hayas sentido sino para identificar todo lo que has ido haciendo.
Otra manera de practicar este ejercicio es cerrar los ojos e intentar describir el espacio que te rodea en ese momento con la mayor precisión posible.

ROMPE LA RUTINA
Cambiar la ruta por la que vas normalmente a algún lugar o cambiar la posición de algún objeto en casa (el cajón de los cubiertos o el de la ropa interior ) ayuda a tomar conciencia del momento presente y evita que actuemos en modo “piloto automático”.

PASATIEMPOS
Aunque su efectividad no está demostrada científicamente, hay corrientes que defienden que los juegos mentales también  ayudan a poner en forma el cerebro. Lo que sí está demostrado es que son una forma sana de pasar el tiempo, en tanto que evitan entrar en pensamientos repetitivos o negativos y además son una manera divertida de ponerse a prueba. Sopa de letras, sudokus, encontrar las diferencias…son quizás los pasatiempos más habituales, pero hay muchos más juegos. Te propongo alguno de ellos ¿aceptas el reto?.

1.- ¿Eres capaz de decir en voz alta el nombre del color de cada una de estas palabras?. No se trata de leer la palabra, sino de decir en voz alta con qué color ha sido escrita.

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2.- En este montón de 9 se esconde un 8. ¿Puedes encontrarlo?.

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3.- Entre tanto grano de café se esconde la cara de un hombre, ¿eres capaz de identificarla?.

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Complementariamente a todo lo anterior, hay dos factores que son claves para cuidar el cerebro: el descanso y la alimentación:

Dormir bien no significa dormir mucho, pero sí las horas suficientes para permitir a tu cuerpo y a tu cerebro que descansen el tiempo necesario. Reducir la cafeína, evitar las pantallas (televisión, tablet, móvil) por lo menos 1 hora antes de dormir o mantener un horario regular  pueden ayudarte a conciliar mejor el sueño.

La alimentación es la gasolina del cuerpo. Está demostrado científicamente que el abuso de azúcares son perjudiciales para el cerebro. Utilizar edulcorantes artificiales, como el aspartamo, tampoco es una buena solución. Lo ideal: reducir su consumo.
Niveles altos de grasas saturadas también han sido relacionadas con inflamación cerebral, causante de pérdida de memoria. Por contra, hay alimentos  beneficiosos como el omega-3 (nueces) y el té verde (antioxidante).
Y una magnífica noticia para los que nos gusta el chocolate: un poquito de chocolate negro al día no solo no es dañino, sino que es altamente recomendable para la salud cerebral. !Guay!

¿Te has quedado con ganas de saber más sobre este tema? si es así, te invito a que veas el fragmento del programa REDES, dirigido por Eduardo Punset, en el que Eduardo Punset entrevista  Shlomo Breznitz, psicólogo y profesor de la Universidad de Haifa (Israel).

Puedes ver el vídeo enlazando aquí.

 

Neuroplasticidad: moldea tu cerebro

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Las personas somos animales de costumbres. Tenemos más de 50.000 pensamientos diarios, el 90% de los cuales son exactamente iguales a los del día anterior.

Piénsalo por un instante…desde que te has levantado de la cama hasta este preciso momento ¿cuántos de tus pensamientos, cuántas de tus acciones, cuántas de tus vivencias son las mismas que ayer y que los días anteriores?

Nos levantamos por el mismo lado de la cama, seguimos la misma rutina de aseo, de peinarnos, de vestirnos…nos sentamos en la misma silla para comer y solemos recorrer las mismas distancias, por las mismas rutas, para ir a los mismos lugares.

Muchos de estos pensamientos y comportamientos los hacemos de forma consciente y voluntaria, pero otros muchos se producen de forma inconsciente, permitiéndonos incluso que nuestra mente esté concentrada en otros asuntos, mientras hacemos una tarea. ¿Alguna vez has caminado por la calle pensando en “tus cosas” y has llegado a tu destino sin darte cuenta?

¿Cómo funciona nuestro cerebro?

neuronasEl cerebro está formado por unos 100.000 millones de células nerviosas llamadas neuronas. Las neuronas no son independientes sino que se conectan y se desconectan de otras neuronas intercambiando información, es lo que se llama conexiones sinápticas.

Cuando aprendemos algo por primera vez, en nuestro cerebro se producen las conexiones necesarias entre neuronas para aprenderlo. Como se trata de un “camino” nuevo, hasta el momento inexistente en nuestro cerebro, construirlo requiere de toda nuestra atención, por ello, cuando hacemos algo por primera vez, toda nuestra atención se vuelca en ello y requiere un esfuerzo importante de concentración por nuestra parte.

No obstante, a medida que vamos repitiéndolo, cada vez nos resulta más fácil, más sencillo y requiere menos esfuerzo por nuestra parte. Ello es así porque en cada nueva repetición nuestro cerebro no construye nuevamente ese “camino” entre neuronas, sino que aprovecha el que se construyó la primera vez.

A cada nueva repetición lo que hacemos es reforzar ese camino, hasta que llega un momento en que podemos llegar a hacer algo sin apenas pensar en ello…como caminar por la calle pensando en nuestras cosas.

Con los pensamientos pasa exactamente lo mismo, cada vez que tenemos un mismo pensamiento repetitivo, lo que estamos haciendo en realidad es reforzar un determinado “camino”entre nuestras neuronas, de manera que pensar de una determinada forma puede convertirse en un hábito.

Los hábitos son comportamientos repetidos regularmente, que apenas requieren de esfuerzo racional por nuestra parte.

Tener hábitos puede ser  positivo en nuestra vida diaria y más si éstos son hábitos saludables, sin embargo también pueden ser muy perjudiciales si éstos no son tan positivos para nosotros. En todo caso, una vida llena de  hábitos puede convertirse en una vida rutinaria vívida en modo “piloto automático”, en la que es muy difícil introducir cambios, por mucho que queramos.

Neuroplasticidad v.s. neurorrigidez

Como dice el doctor Joe Dispenza en su libro “El placebo eres tú”:

“Tener los mismos pensamientos de siempre nos lleva a tomar las mismas decisiones. Tomar las mismas decisiones nos lleva a manifestar la misma conducta.
Manifestar la misma conducta nos lleva a crear las mismas experiencias.
Crear las mismas experiencias nos lleva a tener las mismas emociones y tener las mismas emociones nos lleva  a los mismos pensamientos, entrando en un bucle de repetición, siempre igual.

Lo que en el fondo nos  está diciendo esta frase es que tener  los mismos pensamientos reactivan  las mismas estructuras neuronales, gravando en el cerebro un determinado circuito o “camino” neuronal que refuerza que siempre pensemos igual.

La neuroplasticidad se presenta como la alternativa a la neurorrigidez y consiste en pensar de forma distinta a la de siempre, de manera que al hacerlo activamos nuevos circuitos neuronales, construimos nuevos caminos  y, en definitiva, vamos moldeando nuestro cerebro, optimizando su capacidad de adaptarse y cambiar cuando recibe información nueva.

“Siempre que nuestro cerebro funciona de forma distinta, estamos cambiando nuestra mente y a medida que pensamos de distinto modo, los nuevos pensamientos nos llevan a tomar nuevas decisiones y a tener nuevas conductas, experiencias y emociones.

Aplicar la neuroplasticidad en el día a día

Cambiar nuestros pensamientos y comportamientos es fácil pero requiere dedicación. Vendría a ser algo así como ir al gimnasio para perder peso: no basta con la intención o buena voluntad, también requiere ciertas acciones por nuestra parte.

El premio Nobel de medicina Eric Kandel, demostró que si un aprendizaje no se repite lo suficiente, la cantidad de conexiones neuronales que se producen con el aprendizaje se vuelven a reducir a las conexiones de antes de aprender, en tan solo tres semanas, por ello es famosa la máxima que dice que se requieren 21 días para consolidar un hábito. (En realidad para interiorizar un hábito puede hacer falta más tiempo. Según un estudio de la University College London publicado en 2009, la creación de un hábito oscila ente 18 y 254 días, según la persona, siendo el promedio más habitual 66 días.)

Algunas herramientas que pueden ayudarte a mejorar tu neuroplasticidad son:

  • Identifica que pensamientos /comportamientos quieres cambiar. Es mejor no ser ambiciosos y empezar poco a poco y no abrir muchos frentes a la vez.
  • En el caso de los pensamientos, escribe, mejor a mano que a ordenador, el pensamiento nuevo que deseas tener y coloca ese mensaje en algún sitio que sea visible para ti a lo largo del día (en una pizarra, en la nevera, en tu monedero…)
  • En el caso de los comportamientos, visualízate  actuando de ese modo que deseas, creando en tu mente todos los detalles de esa forma de actuar y prestando atención a como es tu voz, tus movimientos, tus palabras, a como te sientes y que te dices a ti mismo actuando de esa manera. Recuerda que tu cerebro no distingue realidad de ficción, de modo que si repites en tu mente un determinado comportamiento, puedes llegar a crear el “camino neuronal” necesario para que éste también se produzca en la realidad.
  • Aprende cosas nuevas: estudiar nuevos idiomas, tocar un instrumento, hacer manualidades…en definitiva, estimular el cerebro con nuevos conocimientos  y aprendizajes  reforzará tu funcionamiento neuronal.

Como decía el filósofo William James:

Cambia actitudes internas de tu mente y cambiarás aspectos externos de tu vida.

Frases inspiradoras para empezar el año

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El cambio de año suele ser época de fiestas, regalos y diversión, pero también es un fantástico momento de reflexión en el que tomar consciencia de aspectos importantes de nuestra vida.  El último post de este año lo dedico a compartir con vosotros algunas frases célebres y otras que no lo son tanto, que he ido recopilando a lo largo del año y  que a todos, en algún momento de nuestro día a día,  nos pueden servir de inspiración:

  • Lo importante en la vida es saber justamente qué es lo verdaderamente importante.
  • El secreto del cambio está en no luchar contra lo viejo sino en construir lo nuevo.
  • Vigila lo que piensas: las creencias tienen el poder de crear y el poder de destruir.
  • Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, estás en lo cierto.
  • Nuestras excusas jamás deberían ser mayores que nuestros sueños.
  • El único fracaso verdadero en la vida es no aprender de ella.
  • Incluso el árbol más grande en su día también fue semilla.
  • La satisfacción de las cosas no se encuentra en el resultado que obtenemos de ellas sino en la cantidad de nosotros mismos que ponemos en ellas.
  • Cuanto más claro tengas el “qué” y el “para qué”, más fácil y eficaz se volverá el “cómo”.
  • Siempre queda un poco de perfume en las manos que ofrecen flores.
  • Como nos trate la gente es asunto suyo. Como reaccionemos nosotros a ello es asunto nuestro.
  • Si haces algo noble y nadie se da cuenta, piensa que el amanecer es hermoso y la mayor parte de la gente duerme todavía.
  • Al final somos lo que decidimos ser cada día.
  • Muchas veces, que la realidad sea distinta solamente depende de cambiar nuestro punto de vista.
  • Educar la mente sin educar el corazón no es educar en absoluto.
  • Las palabras convencen, pero es el ejemplo el que arrastra.
  • Donde quiera que vayas, no importa el tiempo que haga. Siempre trae contigo tu propio sol.
  • Hay dos maneras de vivir la vida: contar los días sin disfrutar del momento o intentar hacer de cada día un momento especial. Nosotros decidimos.
  • La única manera de encontrarse, es perdiéndose primero. No hay crecimiento posible sin salir de la zona de confort.
  • El reconocimiento más valioso que podemos conseguir en esta vida es el de ser buenas personas.
  • El mayor error del ser humano es intentar sacarse de la cabeza aquello que no ha salido primero del corazón.
  • Muchas veces las cosas que nos parecen más urgentes, no necesariamente son las más importantes.
  • Si aprendemos a confiar en nosotros mismos, por muy largo que sea el camino, siempre estaremos en casa.
  • Aquello a lo que le dedicas tu tiempo, es donde inviertes tu vida.
  • La mayor mentira que puedes decirte a ti mismo en dos palabras: NO PUEDO.
  • Una SONRISA SINCERA es la distancia más corta entre dos personas.

Y mi frase preferida…

Sólo existen dos días en el año en que no se puede hacer nada. Uno se llama ayer y otro mañana. Por lo tanto hoy es el día ideal para AMAR, CRECER, HACER y principalmente VIVIR.
– Dalai Lama.

El poder del ejemplo

ejemplo

Se cuenta la historia de una madre que cansada de que su hijo comiera mucho dulce fue a ver a  Mahatma Gandhi y le pidió que le dijera al niño que no comiera azúcar. Gandhi, después de una pausa le pidió a la madre que volviera con el niño pasadas dos semanas.
Dos semanas después, la mujer volvió con el hijo a visitar a Gandhi. Al verlos, Gandhi miró bien profundo en los ojos del muchacho y le dijo: “No comas azúcar”.
La madre, agradecida pero perpleja, le preguntó a Gandhi por qué le había hecho esperar dos semanas para decirle solo eso. Gandhi le contestó:
“Hace dos semanas, yo también estaba comiendo azúcar. “

Es una sencilla y breve historia pero sin duda tiene un profundo y valioso mensaje.

¿Cuántas veces hemos oído a alguien decir: lo que deberías hacer es… o yo si fuera tú le diría, haría…? incluso nosotros mismos, en más de una ocasión nos hemos atrevido a aconsejar a alguien dando nuestra opinión…y es que hablar resulta fácil. Lo complicado, lo difícil, lo que realmente cuesta, es que esas palabras que decimos o que nos dicen, vayan avaladas por la coherencia de los actos.

Las palabras convencen, pero es el ejemplo lo que verdaderamente arrastra.

Y si esto es importante entre adultos, mucho más lo es en el caso de los niños. Por mucho que dialoguemos con ellos, por más que insistamos en decirles buenas palabras, nuestras acciones, nuestra forma de hacer, será para ellos el mejor ejemplo.

Dar ejemplo no es la principal manera de influir, es la única”
(A.Einstein)

Y es que como se suele decir “una imagen vale más que mil palabras”. Nuestra forma de actuar tiene mucha más influencia en nuestros hijos que los propios consejos que podamos verbalizar. Este vídeo es una prueba de ello.

 

Pautas para educar con el ejemplo

Comparto contigo algunas pautas o reflexiones que pueden resultar de utilidad para educar con el ejemplo:

1.-Coherencia
No se trata de ser padres, madres o educadores perfectos, más bien se trata de ser conscientes y coherentes entre lo que decimos y lo que hacemos. De poco importa que le digamos a nuestros hijos que leer es muy importante o que comer verdura es saludable si nosotros no predicamos con el ejemplo.

2.- Estilo de vida
Los adultos son un espejo para los niños desde edades muy tempranas, por eso, educar en el ejemplo más que una forma de educación es un estilo de vida por el que se puede apostar desde que los niños tienen edades muy tempranas.

3.- Invierte tu tiempo
El tiempo de calidad que pasas con tus hijos es la mejor inversión que puedes hacer en ellos. Compartir tiempo con los hijos permite estar presente en un montón de situaciones y experiencias que nos brindan la oportunidad para tratar ciertas cuestiones con ellos. Por ejemplo, ver la tele juntos da pie a comentar valores y ejemplos.

4.- Atención
Cuando apreciemos un comportamiento inapropiado en los niños vale la pena preguntarse qué estamos haciendo nosotros como educadores para que eso sea así y lo que es más importante, qué es lo que podemos hacer para que ese comportamiento cambie.

5.-Identifica tus prioridades
Tener claro qué es importante para nosotros y en qué aspectos deseamos reforzar la educación de nuestros hijos puede ayudarnos a estar más atentos al ejemplo que sobre esas cuestiones les estamos dando.
Éstos son solo algunos ejemplos de temas sobre los que podemos detenernos a pensar en qué ejemplo les estamos dando y qué ejemplo les quisiéramos dar: alimentación saludable, ejercicio, respeto por la naturaleza y el medio ambiente, consumo responsable, sinceridad, solidaridad…y uno que yo considero muy importante, la autoestima y el amor a uno mismo.

Para que los niños sean adultos felices es importante reforzar su autoestima desde pequeños y si tenemos en cuenta todo lo dicho anteriormente sobre el ejemplo, la mejor forma de mejorar la autoestima de nuestros hijos es mejorando la nuestra: si como adultos no nos valoramos a nosotros mismos, difícilmente nuestros hijos aprenderán a hacerlo.

Como decía María Teresa de Calcula:

No te preocupes porque tus hijos no te escuchen, todo el día te están observando.

 

Transforma tus sueños en objetivos

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¿Quién no ha soñado despierto alguna vez?

Todos nosotros en algún momento hemos fantaseado sobre nuestro futuro, imaginando como sería algún aspecto de nuestra vida más adelante: el trabajo, un viaje, nuestra casa, la pareja… Sin embargo, los días van pasando y de repente se convierten en semanas, meses, años …y esos sueños u otros, siguen ahí, acompañándonos todos los días pero sin salir de nuestra mente.

Muchas veces, cuando hablamos de alcanzar esas cosas que deseamos,  sean materiales o no, con frecuencia confundimos sueños, objetivos y metas.

En este post no sólo aprenderás a distinguir cada uno de estos conceptos, sino que además podrás disponer de una pauta que te ayude a definir y alcanzar tus propósitos.

Sueños, propósitos, objetivos y metas
Los sueños suelen ser deseos idealizados y sin fecha de caducidad. Es decir, fantaseamos con alguna idea, recreándonos en la emoción de bienestar que nos producen,  pero no llegamos  a ponerles una fecha en el calendario.

Algunos de estos sueños son más intensos que otros y por eso los convertimos en propósitos. No sólo nos gustaría algo sino que además tenemos la voluntad de conseguirlo. Sin embargo  muchas veces los propósitos acaban siendo un decálogo de buenas intenciones que pocas veces acabamos materializando. ¿Cuántas veces te has propuesto ir más la gimnasio, dejar de fumar o hacer dieta y has acabado igual que estabas?

Tener un propósito es fundamental, pues como decía antes, nos aporta la fuerza de la motivación inicial para empezar, pero por si solo no es suficiente, es aquí donde intervienen los objetivos y las metas.

Los objetivos vendrían a ser los destinos que nos proponemos alcanzar y las metas las etapas concretas a conseguir por el camino. Así, dentro de un objetivo podemos establecer varias metas. Las metas vienen a ser como el plan de ruta que detalla en todo momento qué pasos debemos seguir en el viaje hacia nuestro objetivo o destino.

Duerme con sueños, despierta con objetivos

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A tener cuenta para plantearte bien tus objetivos
DEFINICIÓN
En definir bien el objetivo está gran parte de la clave de su éxito.  Para ello es fundamental que tengas presente que:

  • Tienes que formularlo en términos positivos, no negativos. No es lo mismo tener por objetivo “aprobar el examen” que “no suspender el examen”, “estar delgado” que “no estar gordo”. Puede parecer banal, pero en realidad no lo es, los mensajes positivos son más estimulantes para nuestro cerebro.
  • Tiene que depender sólo de ti. Si el objetivo depende de otros factores fuera de nuestro control no está bien definido. Hacer deporte depende de nosotros, que nos toque la lotería, por mucho que juguemos también depende del azar.
  • El tamaño tiene que ser apropiado. Plantearse objetivos poco realistas sólo provocará que nos frustremos. En todo caso, si el objetivo es muy grande, conviene establecer metas intermedias.
  • Descríbelo con todo detalle. Visualízate alcanzándolo, cómo te sentirás en ese momento, que te dirás a ti mismo cuando lo consigas. Disfruta y recréate en la sensación de bienestar que te produce ese momento, visualízalo, siéntelo, escúchalo.

EVIDENCIAS:
¿Cómo vas a saber cuándo has conseguido tu objetivo? .
Es importante que esos indicadores sean fiables. Siguiendo con el ejemplo de perder peso, un buen indicador sería bajar peso en la báscula o que la ropa quede grande. Un mal indicador sería esperar los comentarios de otras personas. La opinión de los demás obviamente puede ser un indicador, pero lo que propongo es que no sea nuestro  principal indicador de referencia.

CONTEXTO
¿Cuándo, dónde, con quién quieres esto? Puede ser un objetivo profesional, familiar, personal..

CONSECUENCIAS
¿De qué manera ese objetivo afectará al resto de tu vida? Si mi objetivo es comprar un coche caro y potente, tendré que tener en cuenta que también pagaré más caro el seguro, los impuestos, que consumirá más gasolina…

LIMITACIONES INTERNAS
¿Qué emociones internas te impiden conseguir el objetivo? miedo, inseguridad, desconfianza…

RECURSOS DISPONIBLES
¿Qué  recursos necesitas para alcanzar el objetivo?. Si tu objetivo es ir a trabajar a Inglaterra, seguramente un recurso necesario será saber hablar inglés.

PLAN B
¿De cuántas maneras alternativas puedes alcanzar tu objetivo?. Si no lo consigues a la primera no tienes por qué darte ya por vencido. Seguro que hay más vías para llegar al éxito, en este punto se trata de identificarlas.

Recuerda que…

Hoy es el día perfecto para dar el primer paso hacia tus sueños.

 

 

El poder del miedo

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“Las emociones determinan la calidad de nuestra vida y nuestra percepción de bienestar.” Paul Ekman

Las emociones están presentes en todas y cada una de las relaciones  de nuestro día a día. Tanto en aquellas que mantenemos con los demás (amigos, pareja, vecinos,  trabajo..) como en la relación que tenemos con nosotros mismos. Gracias a ellas podemos  actuar de manera apropiada en un momento dado, pero también pueden conducirnos a actuaciones de las que luego nos arrepentimos de todo corazón…¿te ha pasado esto en alguna ocasión?

Hay más de 300 emociones distintas, pero no todas se consideran igual. Tansolo unas pocas (el número exacto difiere según el autor que se tome de referencia), se consideran básicas. Es decir: común en todos los humamos, independientemente de la cultura, la raza o la religión. El miedo, junto a la ira, la tristeza, la alegria, el asco y la sorpresa, es una de ellas.

¿Quién no ha sentido miedo alguna vez? A quien no le han temblado las piernas mientras el  corazón ha empezado a latirle con más fuerza?

No es malo sentir miedo, lo malo es cuando el miedo nos limita en la vida.

El miedo es una de las emociones más intensas que podemos llegar a sentir y que aprendemos a reconocer desde bien pequeños. Injustamente se ha ganado una fama negativa porque nos hace sentir mal, sin embargo sentir miedo no siempre es malo. Al contrario,  en muchas ocasiones gracias al miedo evitamos peligros y tener comportamientos temerarios. ¿Te imaginas que hubiera sido de la especie humana si en la prehistoria nuestros ancestros no hubieran sentido miedo durante la caza de un mamut?

SITUACIONES DE MIEDO

Pero el miedo no solo se activa ante una amenaza física real. En muchas ocasiones sentimos miedo por peligros imaginarios como hablar en público, un examen, una entrevista de trabajo… en ninguno de estos casos  se trata de peligros reales, sin embardo nuestro organismo reacciona del mismo modo, pues es nuestra identidad, nuestra imagen, nuestras creencias y valores lo que está en juego.

REPUESTAS ANTE EL MIEDO

“Cuando tenemos miedo, no podemos hacer casi nada o podemos hacerlo casi todo” Paul Ekman.

Ante una misma situación de miedo, no todos reaccionamos igual, sin embargo todas nuestras reacciones pueden clasificarse en uno de estos 3 tipos de comportamiento:

– Huida. Cuando surge el miedo, la sangre fluye a los músculos de las piernas preparándonos para la huida (de ahí que la cara que quede blanca). Escapar es la opción más frecuente. Sin embargo este huir no siempre tiene que ser literal. Algunas personas también huyen verbalmente cuando responden con evasivas o eluden el contacto visual.

-Ataque.  Muchas veces detrás de la ira se encuentra el miedo, el temor, la sensación de sentirse amenazado. Este ataque puede ser físico pero también verbal: a través de insultos y/o reproches en realidad lo que se pretende es proteger el propio ego.

 – Parálisis: esta opción se encuentra en punto intermedio entre las anteriores y viene a ser una especie de bloqueo emocional que nos dificulta actuar cuando  nos sentimos sobrepasados.

NIVELES DE MIEDO

Terror, horror, pánico, pavor, susto, espanto…son todas emociones primas hermanas del miedo. En realidad, la principal diferencia entre todas ellas está en la intensidad de la emoción.  No es igual de intenso el miedo derivado de la broma de un familiar que nos asusta desprevenidamente, que el miedo que podemos llegar a sentir si un desconocido nos ataca con un cuchillo.

Si la intensidad de la emoción es muy elevada o se prolonga mucho en el tiempo, puede llegar a derivar en un trastorno emocional. En el caso del miedo, los principales trastornos emocionales que se derivan son  fobias, crisis de ansiedad y estrés post traumático.

FORMAS DE AFRONTAR LOS PROPIOS MIEDOS

Si eres de las personas que sientes miedo con frecuencia, a estas alturas del post seguramente te estés preguntando cómo puedes hacerle frente. Comparto contigo algunas herramientas que te pueden ser de utilidad.

1.- Admitir que tienes miedo a algo es el primer paso para empezar a superarlo. Difícilmente se puede cambiar aquello que no existe. ¿No crees?

2.- Conocer la naturaleza de nuestros miedos no hará que estos desaparezcan pero sí nos ayudará a comprenderlos mejor, por ello es útil intentar recordar desde cuándo tenemos miedo a algo y si ese miedo está asociado a algo que nos ha pasado anteriormente.

3.- Respónderte a ti mismo ¿qué es lo peor que me puede pasar? Muchas veces en la respuesta ya nos damos cuenta que en realidad la situación a temer no es para tanto.

4.- No olvides que el miedo es una emoción y que su opuesta es la  confianza. Recordar experiencias en las que nos hemos sentido seguros y confiados y conectar nuevamente con lo que sentíamos y pensábamos en ese momento, nos puede empoderar a superar la situación de miedo presente. Si no tienes ninguna experiencia similar en la que hayas superado el miedo, visualizarte superando esa situación también te puede ayudar.

5.- Superar un miedo no es imposible, pero tampoco es automático, como en casi todo, es la práctica lo que nos lleva al dominio de la técnica.

6.- Y, por supuesto, la ayuda profesional siempre puede facilitarnos el proceso.