Triángulo Dramático y Relaciones Insanas

¿Alguna vez has tenido la sensación que se estaban aprovechando de ti?.
¿Eres de las personas a las que les cuesta decir “no” cuando le piden un favor?.
¿Piensas que la gente es como es y que no puede cambiar?.

El ser humano, como especie, necesita el contacto y la relación con los demás. Los amigos, la familia o la pareja suelen ser los círculos más cercanos, pero más allá de las relaciones  personales, a lo largo del día interactuamos con muchas más personas. La pregunta es ¿lo hacemos siempre de la mejor manera?, tristemente la respuesta es no.

Muchas de nuestras relaciones responden a patrones insanos que acaban provocando en nosotros sensaciones y pensamientos como los que te planteaba en las preguntas con las que abría este post.

El análisis transaccional estudia la personalidad, las relaciones humanas y la manera de comunicarnos con los demás. Aunque su origen se remonta a los estudios del médico y psiquiatra Eric Berne de mediados del siglo pasado, hoy en día sus aportaciones se siguen aplicando en crecimiento personal, educación y cada vez más, también en empresas y corporaciones.

Stephen Karpman, discípulo de Eric Berne, se basó en las enseñanzas del análisis transaccional para diseñar lo que se conoce como Triángulo dramático. Un sencillo pero potente modelo para entender la manera en cómo las personas nos relacionamos con los demás.

TRIÁNGULO DRAMÁTICO DE KARPMAN
Karpman sitúa en cada uno de los vértices del triangulo, los roles insanos que muchas veces adaptamos. Estos roles, o manera de comportarnos, vienen determinados por experiencias y aprendizajes de nuestra primera infancia pero que seguimos arrastrando aun de adultos y que sin darnos cuenta, determinarán la manera que tenemos de relacionarnos.

ROL DE SALVADOR
Hay personas que van de salvadoras por la vida y que acostumbran a asumir más responsabilidades de las que le tocan, dan consejos sin que se los pidan y, en definitiva, priorizan las necesidades de los otros por encima de las propias.

A quien no se salva por sí sólo, nadie lo puede salvar. (Cesare Pavese).

ROL DE VÍCTIMA
Hay personas se caracterizan por la queja constante, sienten que el mundo es injusto con ellas y que no pueden hacer nada por cambiar. Delegan en los demás la solución de sus problemas y requieren la atención de quienes les rodean.

El mejor descubrimiento de todos los tiempos es que una persona puede transformar su futuro solo con cambiar su actitud. (Oprah Winfrey)

ROL DE PERSEGUIDOR
 Las personas bajo este rol son acusadoras y reprochadoras. Tienen facilidad para sermonear a los demás y pretenden satisfacer sus necesidades, aun cuando con ello causen sufrimiento. El comportamiento es rígido y distante, pudiendo llegar a usar la violencia física y/o verbal.

DANDO VUELTAS AL TRIÁNGULO

Eva y Andrés llevan varios meses saliendo juntos. Andrés no soporta que Eva enseñe las piernas así que cuando ella se pone falda es motivo de bronca segura. Al principio a Eva accedía a las presiones de Andrés para evitar peleas, pero cuando Andrés le montó públicamente un espectáculo por ponerse un vestido para ir a la cena de empresa, Eva decidió romper la relación.

Andrés estuvo dos semanas enviándole flores todos los días y enviándole whatsApps, diciéndole que ella era el amor de su vida y que sin ella nada tenía sentido.

A las dos semanas Eva llamó a Andrés para decirle que le daba una oportunidad.

Antes de la ruptura Andrés ejercía un rol de perseguidor y Eva de víctima. Tras la ruptura ambos se sentían mal y cambiaron de rol, él pasó de perseguidor a víctima y ella dejó de ser víctima para convertirse en salvadora.

La historia de Eva y Andrés es un ejemplo de personas atrapadas en el Triángulo Dramático que intentan cambiar su situación, pero sólo logran reajustes, cambiando los roles y dando vueltas dentro del Triángulo Dramático. En definitiva, las relaciones que se dan siguiendo el patrón del triangulo, son relaciones insanas  basadas en la inmadurez emocional.

SALIENDO DEL TRIÁNGULO

Ningún rol es más culpable que el otro, todos se retroalimentan entre ellos, por ello, la única manera efectiva de salir del triángulo dramático es crear nuevos personajes sanos a través del propio crecimiento personal y la autoconciencia.

Aunque los tres roles sean distintos, los tres son un intento errado de conseguir afecto y evitar el dolor emocional:

  • El salvador busca el afecto a partir de sentirse imprescindible y necesario.
  • La víctima siente afecto acaparando la atención de los demás.
  • El perseguidor muestra dureza como armadura ante su propia inseguridad.

Por eso la primera regla para salir del círculo, o no llegar a entrar en él, es tomar conciencia de nuestros propios comportamientos y estar atentos también al comportamiento de los demás.
A partir de aquí, lo que conviene saber es que:

  • La persona en rol de salvador tiene que aprender a poner límites y a saber decir “no”, sin que ello le genere sentimientos de culpa. Algunas pautas de comportamiento son:
    – Preguntar al otro si necesita ayuda antes de ayudar.
    – Preguntar a la otra persona que necesita exactamente para no hacer más de lo que pide.
    – Escuchar sin dar consejos, a menos que se le pidan.
    – Saber aceptar cuando alguien rechaza la ayuda.
    – No olvidarse de las necesidades propias.
    Para neutralizar a una persona que va de salvadora lo mejor es saber poner límites a tiempo.
  • La persona en rol de víctima necesita aprender a hacerse responsable de sus propios problemas y entender que encontrar una solución no depende de los que le rodean. En este sentido, una pauta de comportamiento es no delegar en los demás la toma de decisiones.
    Para neutralizar a una persona que va de víctima, lo mejor es preguntarle qué piensa hacer para solucionar sus problemas y, en ningún caso, aceptar que delegue en nosotros sus responsabilidades.
  • La persona en rol de perseguidor necesita aprender a ser asertiva, a transformar sus críticas en opiniones constructivas y a expresar sus sentimientos y emociones. La mejor manera para neutralizar a una persona en rol de perseguidor es poner límites de manera asertiva.
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Pon en forma tu cerebro: ejercicios de gimnasia mental

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Todos tenemos claro que para mantener el cuerpo en forma tenemos que hacer ejercicio y entrenar los músculos con regularidad si no queremos que éstos terminen atrofiados, pero ¿tenemos igual de claro que podemos hacer para mantener también en forma nuestro cerebro y agilidad mental?

Neuróbica, gimnasia cerebral o brain gym son solo algunos de los muchos conceptos que se utilizan para referirse a ejercicios mentales enfocados a mejorar el rendimiento de nuestro cerebro.

En el post anterior vimos cómo funciona el cerebro y de qué manera de producen las conexiones neuronales. También aprendimos cómo a través de la neuroplasticidad podíamos moldear nuestro propio cerebro, optimizando así su capacidad de adaptación y aprendizaje.

En este post encontrarás sencillas y prácticas recomendaciones que fácilmente podrás incorporar en tu vida diaria, contribuyendo así a retardar el envejecimiento del cerebro y estimular  tu concentración.

Mantener la mente lúcida es un ejercicio tan necesario como mantener la línea

Aquí recojo solamente algunas de ellas, pero ya sean estas prácticas u otras, lo interesante de todas ellas es que las practiques con regularidad. Si eres constante en poco tiempo es muy posible que empieces a apreciar cambios.

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MANO NO DOMINANTE

 

La mayoría de nosotros se nos da mejor  hacer cosas con una mano que con la otra. Un sencillo ejercicio para trabajar la lateralidad del cerebro consiste en utilizar la mano no dominante (es decir, aquella con la que te cueste más) para hacer pequeñas acciones como lavarse los dientes, coger el teléfono, escribir o utilizar el  tenedor durante la comida.

 

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COORDINACIÓN

 

Seguro que puedes dibujar  un cuadrado con una mano y después, con la otra mano, dibujar un triangulo, pero ¿eres capaz de dibujar ambas figuras a la vez, una con cada mano?

 

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Coloca las manos entrelazadas como en la imagen. Uno a uno, ves eligiendo un dedo e intenta moverlo. Difícil eh!!

 

INVENTARIO

Al finalizar el día puedes dedicar 5 minutos a repasar lo que has hecho desde que te levantaste, no tanto para revivir las emociones que hayas sentido sino para identificar todo lo que has ido haciendo.
Otra manera de practicar este ejercicio es cerrar los ojos e intentar describir el espacio que te rodea en ese momento con la mayor precisión posible.

ROMPE LA RUTINA
Cambiar la ruta por la que vas normalmente a algún lugar o cambiar la posición de algún objeto en casa (el cajón de los cubiertos o el de la ropa interior ) ayuda a tomar conciencia del momento presente y evita que actuemos en modo “piloto automático”.

PASATIEMPOS
Aunque su efectividad no está demostrada científicamente, hay corrientes que defienden que los juegos mentales también  ayudan a poner en forma el cerebro. Lo que sí está demostrado es que son una forma sana de pasar el tiempo, en tanto que evitan entrar en pensamientos repetitivos o negativos y además son una manera divertida de ponerse a prueba. Sopa de letras, sudokus, encontrar las diferencias…son quizás los pasatiempos más habituales, pero hay muchos más juegos. Te propongo alguno de ellos ¿aceptas el reto?.

1.- ¿Eres capaz de decir en voz alta el nombre del color de cada una de estas palabras?. No se trata de leer la palabra, sino de decir en voz alta con qué color ha sido escrita.

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2.- En este montón de 9 se esconde un 8. ¿Puedes encontrarlo?.

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3.- Entre tanto grano de café se esconde la cara de un hombre, ¿eres capaz de identificarla?.

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Complementariamente a todo lo anterior, hay dos factores que son claves para cuidar el cerebro: el descanso y la alimentación:

Dormir bien no significa dormir mucho, pero sí las horas suficientes para permitir a tu cuerpo y a tu cerebro que descansen el tiempo necesario. Reducir la cafeína, evitar las pantallas (televisión, tablet, móvil) por lo menos 1 hora antes de dormir o mantener un horario regular  pueden ayudarte a conciliar mejor el sueño.

La alimentación es la gasolina del cuerpo. Está demostrado científicamente que el abuso de azúcares son perjudiciales para el cerebro. Utilizar edulcorantes artificiales, como el aspartamo, tampoco es una buena solución. Lo ideal: reducir su consumo.
Niveles altos de grasas saturadas también han sido relacionadas con inflamación cerebral, causante de pérdida de memoria. Por contra, hay alimentos  beneficiosos como el omega-3 (nueces) y el té verde (antioxidante).
Y una magnífica noticia para los que nos gusta el chocolate: un poquito de chocolate negro al día no solo no es dañino, sino que es altamente recomendable para la salud cerebral. !Guay!

¿Te has quedado con ganas de saber más sobre este tema? si es así, te invito a que veas el fragmento del programa REDES, dirigido por Eduardo Punset, en el que Eduardo Punset entrevista  Shlomo Breznitz, psicólogo y profesor de la Universidad de Haifa (Israel).

Puedes ver el vídeo enlazando aquí.

 

Neuroplasticidad: moldea tu cerebro

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Las personas somos animales de costumbres. Tenemos más de 50.000 pensamientos diarios, el 90% de los cuales son exactamente iguales a los del día anterior.

Piénsalo por un instante…desde que te has levantado de la cama hasta este preciso momento ¿cuántos de tus pensamientos, cuántas de tus acciones, cuántas de tus vivencias son las mismas que ayer y que los días anteriores?

Nos levantamos por el mismo lado de la cama, seguimos la misma rutina de aseo, de peinarnos, de vestirnos…nos sentamos en la misma silla para comer y solemos recorrer las mismas distancias, por las mismas rutas, para ir a los mismos lugares.

Muchos de estos pensamientos y comportamientos los hacemos de forma consciente y voluntaria, pero otros muchos se producen de forma inconsciente, permitiéndonos incluso que nuestra mente esté concentrada en otros asuntos, mientras hacemos una tarea. ¿Alguna vez has caminado por la calle pensando en “tus cosas” y has llegado a tu destino sin darte cuenta?

¿Cómo funciona nuestro cerebro?

neuronasEl cerebro está formado por unos 100.000 millones de células nerviosas llamadas neuronas. Las neuronas no son independientes sino que se conectan y se desconectan de otras neuronas intercambiando información, es lo que se llama conexiones sinápticas.

Cuando aprendemos algo por primera vez, en nuestro cerebro se producen las conexiones necesarias entre neuronas para aprenderlo. Como se trata de un “camino” nuevo, hasta el momento inexistente en nuestro cerebro, construirlo requiere de toda nuestra atención, por ello, cuando hacemos algo por primera vez, toda nuestra atención se vuelca en ello y requiere un esfuerzo importante de concentración por nuestra parte.

No obstante, a medida que vamos repitiéndolo, cada vez nos resulta más fácil, más sencillo y requiere menos esfuerzo por nuestra parte. Ello es así porque en cada nueva repetición nuestro cerebro no construye nuevamente ese “camino” entre neuronas, sino que aprovecha el que se construyó la primera vez.

A cada nueva repetición lo que hacemos es reforzar ese camino, hasta que llega un momento en que podemos llegar a hacer algo sin apenas pensar en ello…como caminar por la calle pensando en nuestras cosas.

Con los pensamientos pasa exactamente lo mismo, cada vez que tenemos un mismo pensamiento repetitivo, lo que estamos haciendo en realidad es reforzar un determinado “camino”entre nuestras neuronas, de manera que pensar de una determinada forma puede convertirse en un hábito.

Los hábitos son comportamientos repetidos regularmente, que apenas requieren de esfuerzo racional por nuestra parte.

Tener hábitos puede ser  positivo en nuestra vida diaria y más si éstos son hábitos saludables, sin embargo también pueden ser muy perjudiciales si éstos no son tan positivos para nosotros. En todo caso, una vida llena de  hábitos puede convertirse en una vida rutinaria vívida en modo “piloto automático”, en la que es muy difícil introducir cambios, por mucho que queramos.

Neuroplasticidad v.s. neurorrigidez

Como dice el doctor Joe Dispenza en su libro “El placebo eres tú”:

“Tener los mismos pensamientos de siempre nos lleva a tomar las mismas decisiones. Tomar las mismas decisiones nos lleva a manifestar la misma conducta.
Manifestar la misma conducta nos lleva a crear las mismas experiencias.
Crear las mismas experiencias nos lleva a tener las mismas emociones y tener las mismas emociones nos lleva  a los mismos pensamientos, entrando en un bucle de repetición, siempre igual.

Lo que en el fondo nos  está diciendo esta frase es que tener  los mismos pensamientos reactivan  las mismas estructuras neuronales, gravando en el cerebro un determinado circuito o “camino” neuronal que refuerza que siempre pensemos igual.

La neuroplasticidad se presenta como la alternativa a la neurorrigidez y consiste en pensar de forma distinta a la de siempre, de manera que al hacerlo activamos nuevos circuitos neuronales, construimos nuevos caminos  y, en definitiva, vamos moldeando nuestro cerebro, optimizando su capacidad de adaptarse y cambiar cuando recibe información nueva.

“Siempre que nuestro cerebro funciona de forma distinta, estamos cambiando nuestra mente y a medida que pensamos de distinto modo, los nuevos pensamientos nos llevan a tomar nuevas decisiones y a tener nuevas conductas, experiencias y emociones.

Aplicar la neuroplasticidad en el día a día

Cambiar nuestros pensamientos y comportamientos es fácil pero requiere dedicación. Vendría a ser algo así como ir al gimnasio para perder peso: no basta con la intención o buena voluntad, también requiere ciertas acciones por nuestra parte.

El premio Nobel de medicina Eric Kandel, demostró que si un aprendizaje no se repite lo suficiente, la cantidad de conexiones neuronales que se producen con el aprendizaje se vuelven a reducir a las conexiones de antes de aprender, en tan solo tres semanas, por ello es famosa la máxima que dice que se requieren 21 días para consolidar un hábito. (En realidad para interiorizar un hábito puede hacer falta más tiempo. Según un estudio de la University College London publicado en 2009, la creación de un hábito oscila ente 18 y 254 días, según la persona, siendo el promedio más habitual 66 días.)

Algunas herramientas que pueden ayudarte a mejorar tu neuroplasticidad son:

  • Identifica que pensamientos /comportamientos quieres cambiar. Es mejor no ser ambiciosos y empezar poco a poco y no abrir muchos frentes a la vez.
  • En el caso de los pensamientos, escribe, mejor a mano que a ordenador, el pensamiento nuevo que deseas tener y coloca ese mensaje en algún sitio que sea visible para ti a lo largo del día (en una pizarra, en la nevera, en tu monedero…)
  • En el caso de los comportamientos, visualízate  actuando de ese modo que deseas, creando en tu mente todos los detalles de esa forma de actuar y prestando atención a como es tu voz, tus movimientos, tus palabras, a como te sientes y que te dices a ti mismo actuando de esa manera. Recuerda que tu cerebro no distingue realidad de ficción, de modo que si repites en tu mente un determinado comportamiento, puedes llegar a crear el “camino neuronal” necesario para que éste también se produzca en la realidad.
  • Aprende cosas nuevas: estudiar nuevos idiomas, tocar un instrumento, hacer manualidades…en definitiva, estimular el cerebro con nuevos conocimientos  y aprendizajes  reforzará tu funcionamiento neuronal.

Como decía el filósofo William James:

Cambia actitudes internas de tu mente y cambiarás aspectos externos de tu vida.

Transforma tus sueños en objetivos

sueños y objetivos

¿Quién no ha soñado despierto alguna vez?

Todos nosotros en algún momento hemos fantaseado sobre nuestro futuro, imaginando como sería algún aspecto de nuestra vida más adelante: el trabajo, un viaje, nuestra casa, la pareja… Sin embargo, los días van pasando y de repente se convierten en semanas, meses, años …y esos sueños u otros, siguen ahí, acompañándonos todos los días pero sin salir de nuestra mente.

Muchas veces, cuando hablamos de alcanzar esas cosas que deseamos,  sean materiales o no, con frecuencia confundimos sueños, objetivos y metas.

En este post no sólo aprenderás a distinguir cada uno de estos conceptos, sino que además podrás disponer de una pauta que te ayude a definir y alcanzar tus propósitos.

Sueños, propósitos, objetivos y metas
Los sueños suelen ser deseos idealizados y sin fecha de caducidad. Es decir, fantaseamos con alguna idea, recreándonos en la emoción de bienestar que nos producen,  pero no llegamos  a ponerles una fecha en el calendario.

Algunos de estos sueños son más intensos que otros y por eso los convertimos en propósitos. No sólo nos gustaría algo sino que además tenemos la voluntad de conseguirlo. Sin embargo  muchas veces los propósitos acaban siendo un decálogo de buenas intenciones que pocas veces acabamos materializando. ¿Cuántas veces te has propuesto ir más la gimnasio, dejar de fumar o hacer dieta y has acabado igual que estabas?

Tener un propósito es fundamental, pues como decía antes, nos aporta la fuerza de la motivación inicial para empezar, pero por si solo no es suficiente, es aquí donde intervienen los objetivos y las metas.

Los objetivos vendrían a ser los destinos que nos proponemos alcanzar y las metas las etapas concretas a conseguir por el camino. Así, dentro de un objetivo podemos establecer varias metas. Las metas vienen a ser como el plan de ruta que detalla en todo momento qué pasos debemos seguir en el viaje hacia nuestro objetivo o destino.

Duerme con sueños, despierta con objetivos

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A tener cuenta para plantearte bien tus objetivos
DEFINICIÓN
En definir bien el objetivo está gran parte de la clave de su éxito.  Para ello es fundamental que tengas presente que:

  • Tienes que formularlo en términos positivos, no negativos. No es lo mismo tener por objetivo “aprobar el examen” que “no suspender el examen”, “estar delgado” que “no estar gordo”. Puede parecer banal, pero en realidad no lo es, los mensajes positivos son más estimulantes para nuestro cerebro.
  • Tiene que depender sólo de ti. Si el objetivo depende de otros factores fuera de nuestro control no está bien definido. Hacer deporte depende de nosotros, que nos toque la lotería, por mucho que juguemos también depende del azar.
  • El tamaño tiene que ser apropiado. Plantearse objetivos poco realistas sólo provocará que nos frustremos. En todo caso, si el objetivo es muy grande, conviene establecer metas intermedias.
  • Descríbelo con todo detalle. Visualízate alcanzándolo, cómo te sentirás en ese momento, que te dirás a ti mismo cuando lo consigas. Disfruta y recréate en la sensación de bienestar que te produce ese momento, visualízalo, siéntelo, escúchalo.

EVIDENCIAS:
¿Cómo vas a saber cuándo has conseguido tu objetivo? .
Es importante que esos indicadores sean fiables. Siguiendo con el ejemplo de perder peso, un buen indicador sería bajar peso en la báscula o que la ropa quede grande. Un mal indicador sería esperar los comentarios de otras personas. La opinión de los demás obviamente puede ser un indicador, pero lo que propongo es que no sea nuestro  principal indicador de referencia.

CONTEXTO
¿Cuándo, dónde, con quién quieres esto? Puede ser un objetivo profesional, familiar, personal..

CONSECUENCIAS
¿De qué manera ese objetivo afectará al resto de tu vida? Si mi objetivo es comprar un coche caro y potente, tendré que tener en cuenta que también pagaré más caro el seguro, los impuestos, que consumirá más gasolina…

LIMITACIONES INTERNAS
¿Qué emociones internas te impiden conseguir el objetivo? miedo, inseguridad, desconfianza…

RECURSOS DISPONIBLES
¿Qué  recursos necesitas para alcanzar el objetivo?. Si tu objetivo es ir a trabajar a Inglaterra, seguramente un recurso necesario será saber hablar inglés.

PLAN B
¿De cuántas maneras alternativas puedes alcanzar tu objetivo?. Si no lo consigues a la primera no tienes por qué darte ya por vencido. Seguro que hay más vías para llegar al éxito, en este punto se trata de identificarlas.

Recuerda que…

Hoy es el día perfecto para dar el primer paso hacia tus sueños.

 

 

¿Pensando en las vacaciones? consejos para sacarles el mejor partido.

vacaciones

A las puertas del mes de agosto, son muchas las personas que eligen este mes para hacer las vacaciones de verano. Sea cual sea la época del año en el que las disfrutes e independientemente de si  trabajas, estudias o hagas otras cosas, ten muy presente que las vacaciones son necesarias.

Sea por unos días, semanas o todo el mes, las vacaciones nos permiten cambiar hábitos y rutinas y nos ayudan a descansar y desconectar de los problemas cotidianos.

Disponer de más tiempo para nosotros mismos nos permite realizar aquellas actividades que durante el resto del año hemos ido postergando, pero también son una oportunidad para mantener sano nuestro cerebro, si somos capaces de reducir el estrés, potenciar la creatividad y  liberarnos del reloj, permitiéndonos cierto punto de  improvisación.

En este post comparto contigo algunas reflexiones para ayudarte a aprovechar al máximo tus días de descanso y, en definitiva, para contribuir a mejorar la sensación de bienestar:

  • En primer lugar todos deberíamos tener más presente que  pasar las semanas esperando que llegue el sábado y el domingo, o esperar durante once meses que llegue el mes de vacaciones, no sólo es un desperdicio de nuestro tiempo, sino que además contribuye a idealizar las vacaciones y a generar demasiadas expectativas sobre esos días.

“La vida es demasiado corta como para ser feliz únicamente
unos pocos días al año”

Por ello mi primera reflexión  es que está muy bien hacer vacaciones, desearlas e intentar  aprovecharlas  pero, en la medida de nuestras posibilidades, también debemos intentar trasladar esa actitud al resto del año y ser capaces de encontrar con frecuencia breves espacios de tiempo para el disfrute , el relax y la desconexión.

  • Evita el estrés prevacacional. A todos nos gusta hacer vacaciones y dejarlo todo listo para la vuelta, pero este afán por dejar todo el trabajo listo antes de marcharnos, junto al miedo de dejar algo importante a medias, puede acabar derivando en crispación, estrés y malestar. Un malestar que de llegar a producirse, puede afectarnos durante los primeros días de vacaciones.

Para prevenir llegar a este punto, puedes poner en práctica estos consejos:
1.-Haz una lista con las tareas realmente importantes que debes dejar resueltas   antes de irte e intenta centrarte en ellas, el resto delégalas, teniendo claro quién  hará qué en tu ausencia. Si no puedes delegar, entonces haz otra lista de temas  pendientes.

2.-Intenta dejar todo ordenado: tu casa, tu espacio de trabajo… a través del orden físico también ordenarás tu mente y a la vuelta te resultará más fácil y menos caótico volver a coger el ritmo.

3.-Durante los días de vacaciones está muy bien que planifiques, organices excursiones y actividades… pero también es importante dejar espacio para la improvisación, para relajarse y descansar. Substituir el reloj de pulsera por el reloj biológico (hacer aquello que te pide el cuerpo) es una simple pero efectiva manera de recargar energía.

4.-Substituye las relaciones virtuales por las relaciones en carne y hueso. La tecnología y las redes sociales nos facilitan mucho las relaciones pero también está muy bien poder “desconectarse” de todo ello o, como mínimo, reducir su uso y concentrarlo solamente en un par de momentos al día.

  • No descuides la vuelta a la rutina. Si ajustas los horarios poco a poco y evitas finalizar tus vacaciones de forma abrupta, te será más fácil volver a la cotidianidad.

Y por último, recuerda que:

“La felicidad y el bienestar emocional, más que un deseo
es una determinación personal”.

Independientemente de elegir playa o montaña, viajar al extranjero o quedarse en casa, disfrutar de las vacaciones, y en general de la vida, en la mayoría de ocasiones es cuestión de actitud.

Seguimos en contacto a la vuelta de las vacaciones.

¡Gracias por ser y por estar!

Iniciando el camino…

Imagen propia
Camino de ronda de l’Escala a Sant Martí d’Empúries/ foto: personalMENT

Seguramente en más de una ocasión has pensado que “el tiempo vuela” y te has dado cuenta que los días de repente se vuelven semanas, meses, años…¿vale la pena vivir ese tiempo estresados, preocupados e irritados?.

Si tu respuesta es “no”, ENHORABUENA!! porque éste es tu blog. En él encontrarás herramientas que te ayudarán en tu trabajo personal para “ser la mejor versión de ti mismo”.

Muchas veces pensamos en la felicidad como un regalo que viene de “afuera”, cuando en realidad depende más de un trabajo realizado desde “adentro”. ¿Quién no ha pensado alguna vez que sería más feliz con un poco más de dinero?, ¿quien no ha deseado alguna vez ser más alto, más delgado o un poco más atractivo?, ¿cuántas personas hay que buscan la felicidad a través del reconocimiento profesional y/o de la valoración de los demás?

Pero también todos conocemos ejemplos de personas famosas y de nuestro entorno que, teniendo dinero, siendo guapos y con éxito profesional y social no son felices. ¿Por qué? la respuesta es sencilla: el auténtico bienestar es aquel que se origina en nuestro propio interior. Un bienestar que se sustenta en dos pilares fundamentales: la autoestima y la gestión emocional.

Como dice Wayne W.Dyer “es fácil ser feliz, pero aprender a no ser desgraciado puede resultar difícil”. Este es el primer post de otros muchos  que irán haciendo crecer este blog y todos ellos tendrán un denominador común: que ser feliz siga siendo fácil y dejar de no serlo resulte un poco menos difícil.